Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

viernes, 13 de marzo de 2015

QUIEN ES AMIGO DE PEDRO INFANTE, ES AMIGO MÍO



 
           Recuerdos de mi primer viaje a la Ciudad de México

Armando Quintero Laplume


“Los recuerdos vienen, pero no se quedan quietos. Y además reclaman la atención algunos muy tontos. Y todavía no sé si a pesar de ser pueriles tienen alguna relación importante con otros recuerdos, o qué significado o qué reflejos se cambian entre ellos.


Algunos, parece que protestaran contra la selección que de ellos pretende hacer la inteligencia. Y entonces reaparecen sorpresivamente, como pidiendo significaciones nuevas o haciendo nuevas y fugaces burlas, o intencionando todo de otra manera.”


Felisberto Hernández, Por los tiempos de Clemente Colling.

Mi relación y amor por México es de vieja data. Son afectos, amorcitos y corazones, que se acumularon desde la infancia al escuchar las canciones de sus mejores intérpretes en la radio, que fueron creciendo en la matiné de los domingos, en el cine de la adolescencia e  inicios de la madurez, y completados con las lecturas de sus mejores escritores (1). Conocer a México, al fin, fue un sueño alcanzable gracias al arte de narrar cuentos, sin dudas.
En el Primer Festival Internacional de Narración Oral Escénica, que se realizó en el CELARG de Caracas luego de mi presentación, el 1º de agosto de 1989 – fecha que no olvidaré porque es el cumpleaños de mi madre – se me informó que, por propuesta de los compañeros mexicanos, estaba invitado al Primer Festival Internacional de Teatro de Ciudad de México. No estaría en programa, ya había sido publicado, pero –tremendo compromiso– sustituiría a María Eugenia Llamas, “La Tusita”, quién, por un serio problema de salud de su esposo, no podría presentarse. Tenía que conseguir el pasaje, solicitar los permisos a las instituciones donde estaba trabajando y prepararme para una estadía de veinte días de trabajo constante, con pocos y esporádicos encuentros, la mayoría de soslayo, con una ciudad fascinante, donde el placer del viaje iba a estar – lo mejor que podía sucederme –en el encuentro personal, compartido, con el público mexicano sobre todas las cosas.
Emoción tras emoción mis recuerdos se acumulan y se atropellan, acelerados como los de Felisberto Hernández, para esta crónica de un viaje para nada turístico sino de trabajo con las palabras que se dicen. Así se asoma, en primer lugar, el sobrevuelo sobre la enorme ciudad al arribar a plena luz del día, ¿un regalo o una rutina del viaje?; tan emotivo como lo fue el alojarnos en un hotel de cinco estrellas; o el escuchar las recomendaciones sobre la seguridad, la altura, el clima y las contaminaciones sónicas y atmosféricas en una ciudad altamente contaminada que nunca me afectaron, ni esta vez, ni en los otros dos viajes posteriores; y, luego de la entrega de la grilla, la primera visita al Museo Nacional de Antropología, condición que había solicitado y ocuparon las primeras horas de mi viaje (2).
De las otras horas y de los otros días se incluyen una visita al Zócalo y a la Catedral que vimos por fuera, estaba en remodelación por los daños sufridos en el terremoto de 1987, cuyos vestigios se notaban en muchos espacios y edificios, tanto como en las palabras y en los ojos de algunos compañeros que nos hablaron de él; una cena en Plaza Garibaldi, escuchando mariachis; el ir donde La Lupita, Nuestra Señora de Guadalupe, imagen que, como la de La Chinita o La Gioconda, me resultó pequeña porque, sin quizás, las dimensiones de su idealización la agrandaron en mi mente; unas escapadas a Lagunilla, el mercado de pulgas, donde hay que ir a primera hora y, sobre todo, aprender a regatear; como, también, el conjunto de las dos o tres presentaciones diarias en numerosos espacios como la plaza de Santa Catarina, el Zoológico de Chapultepec, el Museo Nacional de Antropología, el Palacio de Bellas Artes, incluida, porque no, una presentación en un reclusorio de menores de alta peligrosidad. Pero, de los recuerdos, dos anécdotas sintetizan todo el viaje: una por la finalidad profesional del mismo, la otra, porque me muestra ese espíritu humano, humilde y solidario que, desde las canciones y el cine siempre he sentido y apreciado en el mexicano.
En mi primera presentación, en la Explanada de Xochimilco, tomé conciencia de dónde estaba y qué significaba narrar en espacios públicos en México: había que hacerlo con micrófono de cable ante una asistencia no menor a dos mil personas. Como era quien cerraba, los compañeros mexicanos me explicaron cómo manejarlo. Compartí mi alegría de estar en México, para darme confianza, a partir de lo que aparece en la nota (1). Narré a continuación los dos cuentos que elegí. Fui muy ovacionado. Lo había logrado.  Pero no dejaba de pensar que, al otro día, tenía una presentación con Francisco Garzón Céspedes, donde yo sustituía a La Tusita. Esa noche casi no dormí. Entré a la habitación, fui al baño, me quité la correa, tomé la jabonera e improvisé un micrófono de cable para ensayar. Recordar los movimientos de Rocío Durcal y de Juan Gabriel apoyaron mi movilidad escénica. Ya en el sitio, me sentí confiado con el micrófono pero el cable se trabó y, al jalarlo, hizo un giro muy pronunciado.
–        ¡Eso, mi cuate! – gritó a voz en cuello alguien del público. Y calentó los ánimos.
A partir de ahí los veinticinco minutos pautados fluyeron con total naturalidad. Y, al finalizar, la intensidad de los aplausos me aseguró que lo había logrado de nuevo.

–        ¿Dónde aprendiste a narrar con micrófono? – me preguntó Francisco.

–        Anoche en el baño de la habitación, con la jabonera y la correa – respondí.
La segunda anécdota tiene que ver con un taxista que me llevó desde Xochimilco hasta Colonia Hidalgo, más de dos horas, escuchando casetes de Pedro Infante. Le emocionó  que yo conociera tantas canciones. Cuando supo que tenía otras dos horas de espera, aparcó. 
–        Siga escuchando – me dijo. Y colocó otro casete – Le faltan cuatro más.

–        Pero, hombre, ¿qué hace? ¿No tiene que trabajar?

–        Usted, quédese tranquilo que quien es amigo de Pedro Infante es amigo mío.

Notas

(1)     Es que, en mi casa, desde que tengo memoria, en la radio – la televisión aún no era una realidad conocida – se escuchaban las canciones de Pedro Infantes, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Javier Solís, Luis Aguilar, Antonio Aguilar, Agustín Lara, Lola Beltrán, Flor Silvestre y Toña La Negra. Ello era tan diario y religioso como escuchar a Carlos Gardel, Los Panchos, el programa de Alejandro Casona y los partidos de fútbol. A los ocho años comenzaron los domingos de matiné con un marcado predominio de películas aztecas. Y uno aprendió a disfrutar de Cantinflas y de Tin-Tan, a llorar y a reír con Pedro Infante y Blanca Estela Pavón donde, además,  aparecía la niña prodigio de esos años dorados, La Tusita, María Eugenia Llamas, y la abuelita más conocida de todos los tiempos, Sara García. U otras películas con la participación de Jorge Negrete, Luis Aguilar y muchos de los cantantes citados. Y, a partir de los doce años, disfrutar de algunas películas, acompañado de nuestros padres, con Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Silvia Pinal, Rosita Arena, Marga López y María Félix. Luego, a finales de los cincuenta y en los sesenta, ávido lector, como era, con los Cuadernos Hispanoamericanos y los libros del Fondo de Cultura Económica, conseguidos en la Biblioteca Municipal de mi ciudad natal, en la del liceo o en las personales de algunos de mis maestros y profesores, descubro a Alfonso Reyes, Octavio Paz y Juan Rulfo entre otros y valiosos escritores mexicanos.
(2)     Dos razones me llevaron a pedirles a los compañeros mexicanos que al desembarcar del avión quería visitar, antes que hacer cualquier otra cosa, el Museo Nacional de Antropología: una manifiesta y pública, la deuda de sangre por el exterminio total de los primeros pobladores de Uruguay; la otra, personal y casi secreta, el reencontrarme con una pequeña  terracota tolteca que representa a una diosa de la fertilidad, sentada y con la boca abierta, la había visto cuando, con quince años, llegó al subte de Montevideo, en 1960, una muestra de muchas obras del museo mexicano y estuvo abierta por varios meses. Eran, son y serán partes importante de mis afectos, de mis amorcitos y corazones. Ellos lo supieron valorar y apoyar, por eso, pude cumplir a cabalidad con ambas razones.
Texto: Armando Quintero / Imagen del Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México D. F.

martes, 10 de febrero de 2015

Un río que sigue nutriendo nuestra vida


Foto del río Cebollatí a la altura de Paso Avería, actualmente, Puente Tomás Cacheiro.
Fue tomada del Facebook Tomás Cacheiro por Ana Lía (su nieta).

Semblanza de Tomás Cacheiro Sánchez (1)

          Tomás Cacheiro: cacharro, barro y fuego. Docente, maestro, ceramista. Decidor, combativo, inconforme, risueño y serio, con el humor a flor de piel, como siempre, afortunadamente. ¿Religioso de tan ateo? Caudal de hombre. Dios antiguo vitalmente renovado y desatado. Disfrutador de mesas, del “bon vin” y la vineta, con hongos asados, calamares rebosados o caracoles, por él mismo preparados. Gustador de atardeceres acompañado de Bach, Mozart, Albéniz o Vivaldi. Amigo. Hermano. Hacedor de generaciones de docentes. Padre. Abuelo. Hemingway no de mar, de tierra adentro. Una y otra vez – en estos años de distancias, no de olvidos- uno vuelve a sentir cómo fluye la vida por sus venas, por sus músculos, por sus vellos; en el brillo de sus ojos; en el sonido de su voz de diablo viejo. Una y otra vez uno vuelve a verla, a oírla, a olerla en su cuerpo semidesnudo nadando por el río; remando en sus aguas; arrastrando los troncos de sus orillas; moviendo el barro de sus barrancos; creando sus cerámicas, tan imposibles de paciencia, tan a fuego lento en sus cocidas o, simplemente, descansando a la sombra de los árboles, al rumor de los vientos y las sonoridades del río. Sacudiendo su energía que, más que de un Olimar, es de un Cebollatí crecido. Una y otra vez, a la luz y al tiempo, uno lo vuelve a escuchar depositando preguntas como frutos, como flores, como hojas recién nacidas para asombrarnos con su inefable persistencia por lo vivo. Una y otra vez: renovando como siempre la alegría, la ternura y la capacidad de asombro de todo ser humano que son, en él, más poderosas que las muertes, las separaciones y las dudas. Más vivas que la propia vida.
 

        Corría diciembre de 1985. Los militares uruguayos no hacía mucho que “acababan de salirse”. Decidimos visitar a los amigos. Regresar, quizás, a despedirnos. Por ello me había acercado a Paso de Averías, a la casa de nuestro padre en lo intelectual, Don Tomás Cacheiro Sánchez, a orillas del Río Cebollatí. Saludarle era el pretexto para reencontrarme con él, apretar esas manos que hacen maravillas, tocarle el corazón con el que se acerca a uno, más allá de “los lejos” (2).

Entre conversa y conversa, había comenzado a hablarme de su compadre - ¿Aguilera?- que ya estaba viejo, que había llegado a aquel pueblo hacía ya muchos años, muchos antes que él. Que tomó su parcelita de terreno a orillas del río, frente a frente con la suya. Que construyó su casa y le cultivó sus tierras. Y ahí se había quedado. Que no se le conocía familia. Ni la había hecho en aquel pueblo. Buen vecino. Apreciado. Vivía solo. Y ahora, viejo, nadie lo heredaría. Y era bueno el lugar que había elegido... Fue entonces que a un vecino – me agregó- se le ocurrió la idea: inventó un rumor y lo venía haciendo caminar: había comenzado por contar de la aparición de un lobizón, ese hombre que, en la oralidad uruguaya, se transforma, los viernes a la luz de la luna de la medianoche, en el primer animal que se le aparece a su vista. El vecino aseguraba, luego, que debía de ser el compadre Aguilera. Que él no lo había visto. Pero, que no había otra razón para vivir algo alejado del pueblo. Tan cerca del río. Para venir de otro lado, sin familia conocida. Quedarse solo. En pleno monte. Y que esto. Y que lo otro. Y que lo de más allá. Y lo de más acá. Estando en eso -¡oh, maravillas!- vemos atravesando el puente sobre el río al hombre del rumor. Cacheiro me hizo una seña y cambió de tema. Lo dejaba venir. Conociéndole sabía que algo le había preparado. El otro se acercó. Saludó y comenzó a hablar como en secreto. A contarnos lo del lobizón. Lo que pensaba de Aguilera. Cacheiro como que le medía las palabras, hasta que le dijo:

-   ¿Por qué no lo mata?

-   ¡...!

-   Claro – agregó- es un peligro para el pueblo.

-   Pero ¿Tan buen vecino? Además, si averiguan. Habría problemas con la policía.

El vecino del rumor no entendía, todavía, por dónde lo iba atrapando Cacheiro, quien lo cercó, diciendo:

-   ¡Ah!, si es por eso, bastaría con transformarlo. Usted se pesca un bagre, el próximo viernes de luna llena en la madrugada. Trata de mantenerlo vivo. No es difícil. Se va con otros vecinos. Para que haya testigos. Le guinda el bagre a la puerta de la casa. Cuando lleguen las doce de la noche golpean la puerta y se esconden. Al salir, lo primero que verá será el bagre y se transformará en él. Luego, basta con dejarlo morir boqueando... La policía informará: “Muerte natural”.

El otro, ahí sí que lo entendió.

Y se fue, callado, como con el rumor ya muerto entre los labios.

El río Cebollatí seguía corriendo, aguas abajo.

La vida, también corría. 

(1)   En GOOGLE hay suficiente información sobre Tomás Cacheiro y en YouTube un video en el cual puede apreciarse parte de sus obras en cerámica y madera y algunos dibujos.

Recomiendo los siguientes enlaces:



letras-uruguay.espaciolatino.com/muniz_lucio/tomas_cacheiro.htm
 


blogs.montevideo.com.uy/blognoticia_12733_1.html

 
(2)   Semblanza tomada y reelaborada de la que aparece en mi libro ¿Quieres contar cuentos?, bajo el título: "Recuerdo III". El texto fue leído en el homenaje al ceramista en la ciudad de Treinta y Tres al año de su fallecimiento y recogido como Testimonio en el libro Rescate de la memoria cerámica en el Uruguay (2009 M. González, R. Rubio y C. Zorrillla).
 

domingo, 25 de enero de 2015

Tres anuncios sobre nuestras actividades más próximas

 
Serán dos actividades: de 10 am a 12 m y de 2 pm a 4 pm.
En el Auditorio Principal de la Universidad.
 
 
El Parque se ubica en la 7ª Avenida y la 7ª Transversal de Altamira, diagonal al Colegio Cristo Rey.
 

 
La plaza del Estudiante está frente a los módulos 2 y 1 de la Universidad.
 
Los avisos fueron realizados e ilustrados por Armando Quintero

viernes, 9 de enero de 2015

Sobre los cuentos inéditos de GARABATO

 
En estas vacaciones disfruté escribiendo e ilustrando una serie de cuentos rimados que compartí con varios amigos como un regalo de Navidad, de Año Nuevo o de Reyes.
El personaje principal de las historias, Garabato, es una creación de Nicolás Ignacio, mi nieto, con quien estuvimos jugando en la computadora. De Nicolás Ignacio, que acaba de cumplir tres años y diez meses, en el primer envío, adjunté una foto reciente y su dibujo  original.
Como también el video que realizamos por los 21 años de la canción La vaca azul de Don Simón Díaz quien nos la brindara en 1993, como un regalo para los festejos de nuestro sexto aniversario, cuando participábamos en su programa "Contesta por Tío Simón", en el antiguo canal 8.
Los Cuentos de Garabato son unos cuentos-juegos rimados. Un reto que me propuse y que, algunos de los amigos que los recibieron, respondieron con comentarios muy interesantes. Hermosos en lo emotivo y en lo crítico. Comparto con ustedes uno de ellos porque creo desarrolla con detalles las intensiones y los logros de la propuesta. Y, además, hay unas sugerencias a tener en cuenta.
Lo comparto con ustedes y con alguna editorial que pueda mostrarse interesada en publicarlos.
Ya hay cinco terminados y unos tres más en proceso. De momento quisiera llegar a una docena.
Los libros enviados a los amigos fueron:
Garabato quiere un gato
Garabato cuida un nido
Garabato va a visitar zonas salvajes
Garabato viaja en el tiempo
Garabato tiene una noche de campo. 

 

Queridísimo Armando:
 
¡Hermosísimo tu nieto! Vi otras fotos en la página de La Vaca Azul. Se parece a tí. En serio. Tiene algo tuyo en los ojos, en los pómulos, en el gesto de la boca,  además de la dulzura que emanas. Siempre he pensado que eso de catalogar nuestros sesenta y pico en "la juventud prolongada" es un eufemismo, pero no en tu caso. Más que "juventud", es infancia procesada desde la larga experiencia de un adulto que, pese a vivencias negativas, nunca permitió que la amargura arrugara su alma. 

Comparo el rostro de tu nieto con tus cuentos: ambos tienen la tersura  sana de los frutos de la tierra que se arrugan y pudren cuando la amargura humana los deja envejecer. Tus cuentos, como los niños recién nacidos y bien criados huelen a manzana fresca, a cambur recién pelado, a guayaba en proceso de maduración, también a cilantro, a orégano y a tomillo cultivados en el huerto casero. 

En cuanto a tus cuentos ilustrados, tienen un altísimo componente lírico. Evocan muchísimo de lo que no se explicita. Más que "apreciar" con sentido crítico, admiro la articulación del texto de cada lámina con su respectiva ilustración y la coherencia de ambos en el sentido global del cuento.

 Por otra parte, algunas de tus ilustraciones, independientes del cuento, son en sí mismas poéticas, evocadoras de lo no explícito en la imagen, es decir, simbólicas de una trascendencia. Se me ocurre que podrías hacer una exposición sólo de tus ilustraciones. Tienen algo de Miró (otro niño-adulto), pero mucho más de tí, de tu concepción de la pintura que no prescinde totalmente de la figuración. En este caso podrías asignarle un título a cada ilustración o proponer en la red un "juego estético" para que cada uno de tus seguidores le otorgue un título a la ilustración. 

 Bueno. Supongo que esta otra  sugerencia ya se te ocurrió, pero quiero expresártela: 

 Como creo que tu vocación apunta a compartir todo lo que estéticamente puedes dar, además de estimular la creatividad en los niños, pienso que una buena propuesta podría ser presentarle a los niños alguna de tus ilustraciones descontextualizadas del cuento, quizá con un título puesto por tí o por ellos mismos, para que ellos, a partir de la ilustración... inventen un cuento.
 
 Gracias sinceras  por estos adjuntos. Aunque no lo creas, en mis clases de Teoría Literaria en la UCAB utilizaré, dándote los créditos, por supuesto, algunas de tus ilustraciones para explicar los temas que tienen que ver con poesía, metáfora y connotaciones. 

  M. R. 
 P.D. 1: Perdona el retraso en la respuesta. Mi "juventud prolongada" causó un leve problema artrítico en mi mano izquierda y... ¡soy zurda! Pero gracias al tratamiento ya puedo teclear con facilidad. 
P.D. 2: Siempre te relaciono con "La piedra que arde" de Galeano. Antes de escuchártelo a tí se lo había comprado a mi hijo y muchas veces lo leímos juntos. Pero mejor "suena" cuando lo oralizas. 
P.D. 3: Por favor: sigue trabajando por enviar un mensaje de fruta fresca, sana, humana, transparente, solidaria, a todos los que vivimos en este país, para que no se nos se nos arrugue  el alma hasta el extremo de la podredumbre.  
 
Algo más sobre tus cuentos
 
En mi largo correo anterior olvidé comentarte algo sobre la Literatura Infantil:
 
Como tú sabrás más que yo, este género puede ser altamente explotado por inexpertos que creen que los niños son, y perdona la expresión, tarados, minusválidos mentales. Entonces, por ahí hay textos que tienden, y de nuevo, perdona la expresión, a "estupidizarlos", a congelar o a aletargar, con idioteces "disney" o japonesadas animadas  su potencial creatividad.  
 ¡Pero es que la ciencia ha logrado que hasta los niños que nacen con alguna deficiencia mental puedan desarrollar su capacidades!
 
 Entonces y a lo que voy: tanto tus cuentos como tus ilustraciones... No estupidizan a los niños, no los estancan, sino los estimulan al máximo.
 
 Abrazos, abuelo orgulloso

María del Rosario Jiménez Turco

La autora de estas palabras, conocida y reconocida docente, es la Directora del Postgrado de Literatura Venezolana de la Universidad Central de Venezuela, donde la conocí. Dicta Teoría Literaria en la Escuela de Letras de la UCAB y fue una de mis profesora en el Diplomado de Literatura Infantil de la Universidad de Oriente. Fuimos, además, tribunal en algunas tesis de pre y postgrado de la UCAB entre 1991 y 2005, cuando dictaba los Seminarios de Literatura Infantil y Narración Oral y Literatura de la UCAB.
Las ilustraciones pertenecen a los libros de Garabato citados con anterioridad.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La canción de La vaca azul


Una de las numerosas ilustraciones realizadas sobre el tema de la Vaca Azul.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Taller de Inducción de Narracuentos UCAB




Estimados estudiantes que se mostraron interesados en la próximas actividades de Narracuentos UCAB.

Dos informaciones importantes_

1) Realizaremos un Taller Básico, de Inducción, y es gratis para los alumnos de la universidad.

A todos los interesados en el taller de inducción de Narracuentos UCAB.
Compartiremos con los asistentes observaciones sobre el arte de narrar cuentos, ejercicios, vivencias y varios aspectos teóricos fundamentales para compartirlos con los otros. 
Lo comenzamos a partir del lunes 3 de noviembre del 2014 en la Galería de la Universidad. Edificio Loyola, Primer Piso, arriba de Pastoral. 
De 12 m. a 2. p. m. 
Se dictará los lunes y miércoles en ese mismo horario durante tres semanas. La asistencia es obligatoria para integrarse a la agrupación.
Además de las presentación del relato oral de un cuento a elección del participante a concretarse en las dos últimas actividades del taller como requisito para recibir su certificado.

2) Asiste a nuestra presentación habitual
Este viernes a la 12 m, en la Plaza del Estudiante narraremos cuentos.
Los esperamos para pasar un momento divertido y conversar sobre las actividades que comienzan a partir del lunes 3 de noviembre.

Avisen a los estudiantes amigos que puedan estar interesados.

Los esperamos puntualmente.

Reciban un abrazo fraterno de Armando Quintero Laplume
Estamos en Facebook como Narracuentos UCAB
www.loscuentosquelescuento.blogspot.com

Texto e ilustración: Armando Quintero

miércoles, 8 de octubre de 2014

Participaremos en el VI Seminario internacional sobre estudios de la fraternidad


Del 14 al 17 de octubre se realizará el VI Seminario internacional de la RUEF (Red Universitaria para el Estudio de la Fraternidad) organizado, esta vez, por un grupo de universidades colombianas, encabezadas por la Universidad Santo Tomás, con el auspicio de instituciones académicas de América Latina e Italia, las cuales se explicitan en el afiche adjunto.
En esta ocasión, el programa del Seminario se centra en las perspectivas fraternas que aportan al estudio de lo político y la política. El intenso programa de actividades establece sesiones plenarias por las mañanas y trabajos en comisiones con presentaciones de ponencias por la tarde.
Entre los temas destacados, que darán lugar a mesas redondas y paneles de debate, se abordarán, dentro del marco de las temáticas políticas, cuestiones de Fraternidad y Desarrollo y su incidencia en el proceso de integración latinoamericana. Como asunto especial dentro de la agenda del seminario, se tratará el tema de Fraternidad y Paz, en el marco del proceso actual colombiano.
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Nuestra participación será el viernes 17, por la tarde, en la mesa de trabajo nº 8, con la ponencia Fraternidad y Literatura Infantil. Un trabajo que brindamos sobre la paz, el amor, la tolerancia y la aceptación del otro como un ser diferente con el cual podemos encontrarnos y reencontrarnos a nosotros mismos. Es un trabajo que venimos realizando desde hace unos años con nuestras presentaciones permanentes de narración oral, cuentacuentos. Tanto con la agrupación Cuentos de la Vaca Azul como con Narracuentos UCAB. También, con nuestras recomendaciones de lectura atenta ofrecidas a padres, abuelos y educadores; y con nuestros talleres para jóvenes, padres, abuelos y docentes en diversos colegios, universidades e instituciones, de Caracas, como en otras ciudades de Venezuela.

Desde el 10 al 13, además, con Tiago de Jesús estaremos grabando cuentos autores y de la tradición oral de varios de los países de Nuestra América.

Texto: Institucional del Seminario, encontrado en GOOGLE y de Armando Quintero. 
Imágen: Afiche y portada del VI Seminario

lunes, 22 de septiembre de 2014

Versiones nuevas de refranes viejos


LAS APARIENCIAS ENGAÑAN
Los que al ver esos “perfiles”, o esa faceta tan seria de las primeras fotos y me imaginaron pensando acerca de profundos y abstrusos problemas metafísicos, se equivocaron de medio a medio. En realidad, en ese momento, estaba elucubrando las siguientes gansadas.
Cada loco con su mate.
Que le quiten lo birlado.
El fin justifica los miedos.
Perro que ladra no duerme.
Le vino como anillo al pelo.
Ir por lana y volver ovillado.
Con las patas baila el mono.
Para muestra basta un montón.
Listo el pollo se acabo la rabia.
Ajo por ajo y diente por diente.
Es vidrioso pero no masca locos.
La culpa la tiene el chivo expiatorio.
Herrar es humano, cocear es equino.
Al que se pasa de la raya, punto en boca.
Casi nada lo del ojo, y lo tenía en la nuca.
La pereza es la madre de todos los peros.
Entre pitos y flautas se fue chiflando bajito.
Cuesta un ojo de la cara y la mitad del otro.
El zorro pierde el pelo pero sólo de mañana.
Todo bicho que camina va a parar a la cocina.
En boca de herrero no entran moscas de palo.
Le dijo cuatro verdades y una mentira piadosa.
Al que nace barrigón que lo fajen con un ñudo.
Tocaba de oído y hablaba hasta por los codos.
Algunos andan a tientas y otros van a sabiendas.
Le cantó las cuarenta y se durmió en los laureles.
En el país de los ciegos es mal negocio la óptica.
La verdad de la milanesa es que sos un papa frita.
Es más saludable prestar oídos que dar una mano.
Cada lechón en su teta porque madre hay una sola.
No guardes para mañana lo que puedes gastar hoy.
El que quiera tocar de oído tiene que parar la oreja.
Era tan pobre que no tenía ni donde caerse muerto.
Más vale pájaro en mano que hacer las del avestruz.
El pez por la boca muerde; los otros bichos también.
No por mucho madrugar se amanece vestido de seda.
El que ríe último es porque le costó entender el chiste.
Cuando las papas queman el horno no está para bollos.
No tiene pelos en la lengua pero tiene monos en la cara.
Poniendo estaba la gansa y a no hacerse el chancho rengo.
Por más que se ponga el hábito, la mona no se hace monja.
El que le rasca el lomo al chancho termina pagando el pato.
Para poner manos a la ubre primero hay que manear la vaca.
Es más fácil matar la araña que atar dos moscas por el rabo.
No daba el brazo a torcer porque hablaba hasta por los codos.
Más vale poner las barbas en remojo que las manos en el fuego.
Más vale llorar lágrimas de cocodrilo que cantar para el carnero.
Es más sensato pedirle peras al olmo que darle pasto a las fieras.
Si ves las barbas de tu vecino arder es porque se durmió fumando.
Entre bueyes no hay cornadas mientras no aparece el buey corneta.
Más vale meter la mano en la lata que meter el dedo en el ventilador.
No aflojar ni un tranco de pollo aunque se le ponga la carne de gallina.
Para sacar las castañas del fuego hay que tener la sartén por el mango.
Se durmió en los brazos de Morfeo y terminó despertando sospechas.
Es más sensato pedirle peras al olmo que buscarle la quinta pata al gato.
La culpa de que el chancho chifle es del que le pasa margaritas por el lomo.
Mirar por el ojo de la cerradura no es lo mismo que mirar con el ojo cerrado.
Es más saludable hablar de bueyes perdidos que agarrar el toro por las guampas.
El que mete la nariz en lo que no le importa es porque no ve más allá de sus narices.
Es más fácil pinchar con una aguja el ojo de un camello que entrar en el reino de los cielos.
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que encontrar una aguja en un pajar.
Textos de Bolívar Viana, ceramista, docente y escritor uruguayo. Es la persona, seria, que aparece en la foto. Aclaratoria necesaria  para no uruguayos: gansadas es, más o menos, un sinónimo de gafeadas, se le llama ganso al gafo.


viernes, 8 de agosto de 2014

ROJO Y AZUL o AZUL Y ROJO de Mireya Tabuas / O cómo enfrentar la polarización desde “la mirada infantil”


              “Rojo y Azul, es y será un clásico. Ahora es mi libro joya”, aseveró hace un par de días Rosario Anzola, en un facebook que le enviara a su autora.
            Creo que su afirmación, al menos en lo personal, va más allá de un mero  desborde emotivo de una amiga escritora a otra.
            Y que, ese comentario, no es para nada irracional porque este libro tiene los ingredientes necesarios para lograr un lugar importante en la literatura infantil  de nuestro país, donde se está gestando una corriente muy interesante.        
            Sorprende y emociona porque todo en él o, al menos, casi todo, como sucede con las buenas obras de arte, toca al corazón de cualquiera.
            Sin necesidad de hacer una encuesta, es evidente que sorprenderá tanto a los niños, como a los jóvenes y, sin duda, a los adultos: está bien escrito, bien ilustrado, bien diagramado y bien editado, con mínimos e intencionados recursos.
            Pongamos nuestra mirada en algunos detalles que sustentan lo aseverado.
            Primero, ¿cómo se llama el libro? ¿Rojo y Azul? ¿Azul y Rojo? Sobre el cuadrado del formato de su tapa azul, en letras blancas, aparece escrito ROJO, en tanto que, en su contratapa roja, aparece escrito AZUL, también en letras blancas. En letras azules, en la portadilla, los créditos de los autores, se titula Rojo y Azul, mientras, en contraparte, en los créditos de la edición, se titula Azul y Rojo, en letras rojas. El color de las guardas también está diferenciado. No son las únicas sutilezas de diagramación y diseño que se encuentran en esa intencionalidad trabajada a diez manos y cinco cabezas: las del autor, las del ilustrador, las del diagramador, las del impresor y las del editor. Pero, sin dudas, ello nos confirma que se ha pensado no sólo en lo racional, sino en lo sensorial y lo sentimental. Con unos claros criterios sobre qué se ha querido dejar asentado en el mensaje de esa nada ingenua “mirada infantil” que se revela en esta joya de libro. Se han seguido “los latidos del corazón”, como nos recomendaba mi abuelita vasca, pues Mireya Tabuas ha escuchado el latido del corazón de su personaje narrador. Un personaje que intenta unir los corazones de los otros con quienes convive.
            Segundo, ¿quién es el personaje principal? ¿Un niño? ¿Una niña? ¿Un adolescente? ¿Una adolescente? La escritora confesó hace cierto tiempo, en una entrevista que le realizaran, que ella escribe así, como una niña. Y, nos lo dijo ayer, en el conversatorio que se realizara en la librería Lugar Común: “Como una adolescente, escribo como tal”. Pero, al preguntarle si el personaje relator era una niña o un niño, nos aseveró que nunca lo tuvo claro. La única cita sobre el sexo del personaje está en un detalle: la mirada puesta en el color “del vestido de la niña más bonita en la fiesta de la escuela”.  Pero, ¿ese detalle sirve para que podamos identificarlo como niño o como niña? Pude comprobar que no: más de una lectora habla de una niña que ve con admiración ese vestido, más de un lector, ve un niño que admira a esa muchachita que luce ese vestido.  Y, ello, mejora la identificación. Porque este menos, esta carencia, se nos torna aparente para más,  beneficia la relación con el lector que se identificará con mucha libertad con el personaje.
            Tercero, ¿cuál es la situación planteada? Desde la mirada infantil del personaje principal, se nos narra como su padre y su madre sostienen constantes disputas por el color que uno u otra prefieren. Y esas constantes disputas los hacen llegar al extremo de obligarlo a elegir su color favorito entre una y otra de las alternativas con las que convive. Pero, ese enfrentamiento cotidiano de sus progenitores, le han permitido observar a los dos mundos que lo rodean. Con asombro, descubre que tanto en su familia, como entre sus amigos, sus vecinos y otras personas hay diferentes criterios, diferentes gustos y diversos pensamientos. Por ello, encontrará una nueva alternativa: la propia, la personal.
            En definitiva, ¿qué nos regala Mireya Tabuas con su obra? ¿Una manzana roja, aromática, fresquita para que caigamos en la tentación de comerla y, sobre todo, digerirla muy bien? ¿O un cielo azul más grande que nuestro planeta, que lo envuelve y abraza para que aprendamos a unirnos y abrazarnos?
            Creo, y sin parodias, que “ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario” porque nos regala la posibilidad maravillosa de entendernos como seres humanos en convivencia. Aceptándonos y aceptando la diversidad para ser mejores en lo personal, lo familiar, lo profesional y lo social.
            En síntesis, Mireya Tabuas, sin dudarlo, nos abre una puerta y una ventana ante la violenta polaridad de criterios y de acciones para regalarnos una manzana y un cielo. Nada más, pero nada menos.

Enlaces que pueden consultarse:

Sobre el libro:




Sobre la autora:


martes, 5 de agosto de 2014

Una nota sobre el Programa Pequeños Entreversos: Burrito de color canela


Imagínense que empiecen a llevar poetas noveles o consagrados.Por supuesto, Pequeños entreversos tiene defectos. Pequeños entreversos contiene los clásicos de siempre del patio de colegio: los angelitos negros que claman ser pintados de Andrés Eloy Blanco, la plegaria para aligerar la mano de la maestra en el castigo de Gabriela Mistral, y así.De todos modos, las posibilidades de Pequeños entreversos son casi ilimitadas, con todo y su patente escasez de recursos materiales.
Con un lunar junto al ojo izquierdo, ella desprendía una belleza de otra época, como Pepita, la esposa de Lorenzo, el de los suplementos dominicales de comiquitas. Al parecer, conducía el programa con un brazo en cabestrillo muy coquetamente disimulado, lo que centuplicó mi ternura. La acompañaba un niño. Ambos invitaban a otros pequeños a hacer poesía y salían cosas como: “Tengo un relojito con un ritmo extraño/ que se para el día de mi cumpleaños/ y las dos agujas se paran juntas/ para que mi fiesta no se acabe nunca”. O también: “Una estrellita bajó del cielo a jugar/ y se quedó atrapada entre las olas del mar”.
Ya he visto otros programas destinados a incentivar la literatura entre los más pequeños, como La librería mediática (VTV), pero para mí fue una completa sorpresa encontrarme el pasado jueves a las 10:00 am, haciendo zapping, con Pequeños entreversos, parte de la programación de producción nacional de Canal i. La conductora de rulos como los de Pepita se llama Mariana Francisco, y el niño acompañante, Daniel Marsiccobetre.
Que nadie piense que escuchará a Ramos Sucre y Rafael Cadenas o versos sin el brassier de la rima y la métrica (antes que nada, este que escribe debe agachar la cabeza y admitir que no es lector de poesía). Pequeños entreversos contiene los clásicos de siempre del patio de colegio: los angelitos negros que claman ser pintados de Andrés Eloy Blanco, la plegaria para aligerar la mano de la maestra en el castigo de Gabriela Mistral, y así.
De todos modos, las posibilidades de Pequeños entreversos son casi ilimitadas, con todo y su patente escasez de recursos materiales. En las dos emisiones que presencié, los invitados fueron los cuentacuentos Armando Quintero (el maestro de losCuentos de la Vaca Azul) y Tiago de Jesús, sobresalientes, y un par de docentes. Imagínense que empiecen a llevar poetas noveles o consagrados.
Por supuesto, Pequeños entreversos tiene defectos. Comienza con una sección de versos anónimos llamada “Abrapalabra” más bien floja. “La familia es importante/ es un núcleo que nos educa y nos nutre/ para crecer y siempre salir adelante”, recitaban en uno de los programas. En el siguiente: “La escuela son los maestros / los alumnos y estudiantes / que quieren ser mejores personas / trabajar y echar para’lante”. O sea.
En otra sección, tres niños (Daniel y dos invitados) hacen un dibujo a partir de un poema que les declama un adulto. La recreación de “La oración del sábado (mi padre)” de Andrés Eloy Blanco fue estremecedora por sus elementos fúnebres. Aunque creo que hay maneras técnicas de mostrar mejor los trazos de los niños en la pantalla. También puede afinarse el segmento de minibiografías de poetas, escueto y pobre, con nombres de obras en minúsculas, por ejemplo.
Una de las cosas que constaté en Pequeños entreversos es algo que ya me han dicho varias de mis amigas y jóvenes madres: que a los chamos de ahora les gusta ir al colegio. “Adiós verano, pala y arena / Ya voy de nuevo hacia la escuela / Allá se ríe, allí se juega, allí se vive / ¡Viva la escuela!”, recitó uno de los niños, Luis Agras, creo que de su propia autoría. En mi época, al igual que Felipe el de Mafalda, yo soñaba que mi escuela fuera demolida por error.
Reconozco que no sabía nada de la trujillana Fanny Uzcátegui y esto lo descubrí en Pequeños entreversos: “El manso burrito de color canela/ con largas orejas y blanca pechera/ quiere ir a la escuela porque espera ser/ el primer burrito que aprende a leer”. 

Texto: Alexis Correia En Twitter: @alexiscorreia Nota publicada el domingo 3 de agosto en El Nacional Guía TV pág. 11.  Ilustración: archivos de GOOGLE
El programa Pequeños Entreversos se transmite todos los martes y jueves de 3 a 4 pm por el Canal I.

lunes, 21 de julio de 2014

Comentario sobre el concierto

Saludo al público al culminar el concierto. Luego, salimos tres veces más. Rotundo éxito.


Nunca imaginé que el Tiranosaurio Rex sonará tan apoteósicamente, ni que una mosca hiciera reír tanto con su vuelo inquieto y juguetón, materializado en una simpática pieza musical; la celebración del Día de niño comenzó el sábado 19 de julio en el Centro Nacional de Acción Social por la Música del Sistema Nacional de Orquestas, con una aventura por “La Selva Musical” capitaneada  por Sergio Rosales, director de la Sinfónica Juvenil Simón Bolívar y el profesor Armando Quintero, director de Cuentos de la Vaca Azul.
Los jóvenes músicos y los narradores Tiago de Jesús, Fredy Gamboa y Jazira Mosquera contaron historias, la palabra y los instrumentos musicales nos guiaron en esta bella aventura por la jungla y el océano. Peces Tropicales, un ballet de ballenas, Charlie el camaleón y el caracol más rápido de todos los animales, renovaron en este espectáculo la esperanza y la fe en un país que todos queremos, la Venezuela excelente en la que todos queremos vivir. 
¡Ese es el milagro de los músicos y los poetas!  

Texto: Abigail Truchsess.
Comunicadora Social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello / Cuentacuentos

jueves, 17 de julio de 2014

Un feliz día del niño con una Selva Musical

Selva Musical por el día del Niño con la 

Banda Sinfónica Juvenil Simón Bolivar 

y los Cuentos de la Vaca Azul



Tenemos el placer de invitarle cordialmente al encuentro correspondiente al mes de Julio 2014, en el cual festejaremos el Día del Niño.
Será una actividad musical y cultural llena de colorido y sorpresas para los reyes de la casa. 
En esta oportunidad se unirán los núcleos articulados con el Programa NIS, para presentar un único espectáculo en la sede principal de El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantil y Juvenil de Venezuela (Centro Nacional de Acción Social por la Música)

Descripción del Encuentro:
Fecha: Sábado, 19 de julio de 2014
Lugar: Centro Nacional de Acción Social por la Música, Quebrada Honda - Caracas
Primera Parte: 10:00 a 10:45 am
Exposición viviente de instrumentos musicales
Lugar: Espacios abiertos
Los músicos de la Banda Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, darán a conocer los instrumentos musicales que conforman su agrupación, a través de interacción de manera dinámica con el público presente. Podrán hacer un recorrido desde Planta Baja hasta Piso 1, y conocerán diez instrumentos musicales poco comunes para los niños, como antesala al Concierto Didáctico denominado "Selva Musical".
Segunda Parte: 11:00 am a 12:00 m
Concierto Didáctico
Lugar: Sala Simón Bolívar

Bajo la batuta del Maestro Sergio Rosales, los noventa (90) músicos de la Banda Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, mostrarán un repertorio musical estructurado con varios movimientos que hacen alusión a una selección de animales.

Esta Banda que en julio de 2013 conquistó a la audiencia europea en su primera gira por el viejo continente, con presentaciones en importantes festivales y prestigiosas salas de Francia, Bélgica, Holanda, Suiza y España.  Recientemente presentaron el estreno mundial de la Suite para Banda Sinfónica “Bestiarium”, la cual surgió de la unión de autores de diferentes países que trabajaron en una misma composición, obteniendo como resultado una suite estructurada por nueve movimientos que representan nueve animales distintos, cuya temática y diversidad permitió que esta gran creación musical muestre la versatilidad y la creatividad de estos nueve maestros: Luis Serrano Alarcón (España), Jan Van der Roost (Bélgica), Kevin Houben (Bélgica), Bert Appermont (Bélgica), Philip Sparke (Inglaterra), Robert W. Smith (Estados Unidos), Victoriano Valencia (Colombia), Ferrer Ferrán (España) y Oscar Navarro (España).

Podrán sentir lo misterioso de una Jungla, la diversidad de los peces tropicales, escuchar el llamado de las ballenas, presenciarán los prehistóricos dinosaurios, el constante ruido perturbador de las moscas y conocerán al animal más veloz de todo el mundo, ¡estamos seguros que ya saben su nombre!.

Acompañados de las narraciones magistrales de Armando Quintero, Fundador - Director de "Cuentos de la Vaca Azul" y su equipo: Tiago De Jesús, Freddy Gamboa y Jazira Mosquera. Mostrarán las diferentes maneras de oralizar y vivenciar los cuentos de este concierto didáctico, contando historias y presentado a cada uno de los animales de esta bella obra infantil, aprovechando la oportunidad para revitalizar  y dignificar los olvidados gritos del Silencio.

Una actividad musical, literaria y cultural que una vez más no pueden perderse. Como siempre brindado actividades para compartir en familia un tiempo de calidad.

Agrupación:
Banda Sinfónica Juvenil Simón Bolívar
Director: Maestro Sergio Rosales

Acompañados de Cuentos de la Vaca Azul
Director: Maestro Armando Quintero
Narradores: Tiago De Jesús, Freddy Gamboa, Jazira Mosquera

Importante destacar que la entrada se permitirá hasta llenar la capacidad de la Sala Simón Bolívar (850 puestos). De la misma manera se agradece mantener un vestuario adecuado para el ingreso a la sala (evitar el uso de short y franelillas)
Sin más referencia que hacer, esperamos su valiosa presencia a esta actividad que ofrecemos como regalo a los participantes de nuestro programa en un día tan especial.
http://fundamusical.org.ve/prensa/el-sistema-celebra-el-dia-del-nino-en-una-selva-musical/#.U8cJJJR5PKM
Gentilmente

-- 
Leonardo Mendez
Sub Director General 
Sede Nacional de las Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela-Centro Nacional de Acción Social por la Música

Programa "Nuevos Integrantes del Sistema (NIS)"
FUNDACIÓN MUSICAL SIMÓN BOLIVAR (FUNDAMUSICAL BOLÍVAR) 
Teléfono:0212 597 0703 / 0768 / 0634 / 0635