Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

miércoles, 27 de enero de 2010

Tema para conversar: La narración oral escénica en la promoción de la lectura



















Cartel de la Feria del libro de Bogotá


Casi a todas las personas a las que les interesa la promoción de la lectura, piensan en primer lugar en enfocarse a los libros como únicas herramientas para llevar a cabo dicha labor. Sin embargo, existen muchas más opciones para tal efecto; una de ellas y quizá la menos conocida y practicada es la narración oral escénica. ¿Cómo ayuda la narración oral escénica en la promoción de la lectura?

En principio, teniendo en cuenta que la lectura en voz alta es un acto de comunicación donde existe un emisor y uno o varios receptores, pero es pasivo y la narración oral escénica ofrece ese mismo acto de comunicación de forma activa, ya que emisor y receptores conviven no sólo hablando, si no también involucrando todos los sentidos. Según la teoría de la recepción, esto se debe a que se establece un intercambio de comunicación que permite socializar, extender el universo de conocimiento hacía una diferente versión del mundo y lo que la rodea; también establece un tránsito creador entre el autor, el texto o cuento, el lector o el escucha y esté último se convierte en co-creador; además de que establece lo más importante: total libertad y ajuste de los sentidos, que implica tener los referentes como experiencia y conocimiento general.

Al involucrar todos los sentidos sin perder sus poderes se convierten en servidores de la imaginación y permiten que el escucha, oiga lo inaudito y vea lo imperceptible. Los sentidos son y no son de este mundo; ahí es dónde la literatura crea un puente entre el ver y el creer. El lector, al poner en atención todos sus sentidos, se convierte en un destinatario, contestatario que acepta o rechaza. Es co-productor, genera su propio discurso. En este sentido lo artístico es el texto mismo y lo estético es la realización que el lector hace de él.

La teoría de la recepción es una nueva estética en la cual el autor, la obra y el lector entran en una relación dinámica. Para apreciarla es necesario reconocer la carga emocional significativa de la lectura. La narración oral escénica según Francisco Garzón Céspedes es “la realidad recreada fuera del espejo…”, “…un acto creador…”,”…es parte del arte escénico…”; así pues, al narrar se hace un descubrimiento, una recreación, se genera una motivación y una profundización de esa otra necesidad de encantamiento y aprendizaje que es la lectura.

En la narración oral escénica se pueden identificar tres personajes; el narrador, que tiene que tener una motivación interna que lo lleve a la urgencia de contar; el público o circunstancia, que tiene que ver con la edad, el lugar, la fiesta o el motivo de la reunión; el cuento, que se relaciona con la personalidad del narrador, el cual crea su propia estructura del cuento. Esta estructura se compone principalmente de un comienzo o anzuelo, para atrapar al público y llamar su atención, esto se puede realizar a base de sonidos, movimientos, ritmos o de una forma clásica (Había una vez…) o combinar varios de ellos; el desarrollo es la parte fundamental en la que el narrador puede omitir, ampliar o alterar el cuento de modo que se adapte a su asociación y construcción mental del mismo, es importante señalar que en el desarrollo debe haber un nudo o conflicto, una cadena de sucesos y un climax, para poder mantener la atención de los receptores y que al omitir, ampliar o alterar el cuento debemos de dejar en él las partes y/o frases esenciales y cruciales de la historia original que nos puedan ayudar en la cadena de sucesos; porque la narración oral no es un cuentito, no es una dramatización teatral; es el tomar la identidad de los personajes, es espontánea, es creativa, tiene un carácter emotivo y gestual.

Para lograr un buena narración, el narrador tiene que tomar en cuenta algunos detalles: la voz, el que los receptores no sepan escuchar, la entonación, los signos de puntuación, la velocidad de narración, la postura y, el sentido y significado del cuento. En la voz, se tiene que tomar en cuenta los rasgos geográficos o ambientales del narrador o su forma natural de hablar debido a su entorno familiar y psicológico, su forma de respirar, su timbre o color de voz y la velocidad.

¿Qué hacer cuando los receptores no saben escuchar?, por lo regular se sabe oír, pero no se sabe escuchar, por eso hay que utilizar el andamiaje corporal a la hora de narrar, eso atrae la atención de los receptores que dejan de oír y ponen atención para saber a qué corresponde cada movimiento o gesto. En cuanto a la postura, se deben adoptar diferentes tipos de lenguaje como el de la mirada, el mímico, el desplazamiento, la proximidad y el tacto, más no es aconsejable abusar de todos ellos o de uno solo, hay que balancearlos.



El arte de la narración oral escénica es un trabajo que requiere experiencia y habilidad, pero no es imposible de lograr y es una herramienta eficaz en el acercamiento a la lectura una vez que se maneja y se practica constantemente. Para lo cual el narrador debe romper la barrera de sus sombras y prejuicios, romper los muros de sus miedos internos; sacándole el máximo provecho a sus limitaciones tanto como a sus habilidades y así dar el paso hacia una “travesía creativa” que puede ayudar a trabajar no sólo en la narración oral, también cualquier proyecto que se tenga en mente.

Tomado del blog Educación y docencia http://educacionydocencia.com/2009/05/01/la-narracion-oral-escenica-en-la-promocion-de-la-lectura/