Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

jueves, 17 de mayo de 2018

Entrevista de HispanoPost a Armando Quintero

Con cuentos, un uruguayo siembra esperanza en jóvenes venezolanos

Armando Quintero es un uruguayo que ha vivido la mayor parte de su vida en Venezuela y que desde 1989 hasta la actualidad, es el cuentacuentos de una las principales casas de estudios venezolanas, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Desde antes de nacer le contaban cuentos, en Uruguay se graduó de profesor en literatura, y al huir de la dictadura uruguaya llegó a Venezuela, donde con el pretexto de llevar a sus hijas al Parque del Este en Caracas a escuchar historias, logró esconder que en realidad el amante de los relatos era él, sin embargo, de un día a otro se convirtió en el cuentacuentos del Parque y de allí a la universidad fueron solo pasos que incluyeron aulas colegiales.
Entre cuento y cuento, se ha percatado que narrar historias a estudiantes le permite revitalizar su juventud, pero en especial, mostrarle a su público universitario que para poder hacer un cambio no se puede estar sentado en las dificultades.
“Yo fui exiliado, sigo exiliado. No estoy arrepentido de estar en este país que me atendió con mucho cuidado tanto a mí como a mí familia. Y no me voy a ir de Venezuela porque siento que lo que yo hago me permite por lo menos dar una pequeña muestra de que hay una esperanza”, afirma Don Armando.

Para ver el video, éste es el enlace (copie y pegue): http://cms.hispanopost.com/armando-quintero-el-cuentacuentos-de-la-universidad-catolica-andres-bello
O búsquelo entre los reportajes c omo Armando Quintero.

No olvide ver nuestros reportajes en: www.hispanopost.com 

jueves, 29 de marzo de 2018

Entrevista en el Parque

 Gustavo Löbig, entrevistador y Armando Quintero, entrevistado. Foto de Freddy Lacruz


Con Armando y sus Narracuentos UCAB Los Ruices

Armando Quintero Laplume ama desde su infancia los cuentos, las leyendas y las tradiciones orales. Huyendo de la dictadura cívico-militar que gobernó entre 1973 y 1985 a su país natal, Uruguay, no pudo continuar reviviendo con sus alumnos de Literatura a los héroes antiguos como Rolando, El Mío Cid, o Aquiles y Ulises de Homero (¿quién más héroe que el gran aeda épico griego?), pues se vio forzado a emigrar a Venezuela en 1978. Fiel a su vocación docente, aquí siguió compartiendo la lectura de historias inmortales en tertulias domésticas con otros coterráneos. Cuando a partir de 1984 cobraron auge nacional los cuentacuentos, él apoyó sus presentaciones en hospitales y parques caraqueños, en las áreas verdes aledañas al Teatro Teresa Carreño y en varias urbanizaciones capitalinas; el Colegio Hebraica le pidió que facilitase en el Parque Los Chorros un par de sesiones para los alumnos próximos a terminar el bachillerato, y Armando capturó el interés de ese difícil público adolescente con el cuento de origen guarao Botogüito, el mosquito que se enamoró de una gorda doncella por ser de buena sangre; luego de darse a conocer con esas y otras actividades, lo llamaron de la UCAB para que dictase algunos seminarios sobre cuentística, y desde entonces mantiene su vínculo con esa universidad. Defensor consecuente de la tradición oral, fundó hace 31 años la agrupación “Cuentos de la Vaca Azul”, y hace 28 años la de los “Narracuentos UCAB”, llevando el arte de estos grupos caraqueños a Maracaibo, Mérida, Barquisimeto, Valencia, Cumaná entre otras ciudades del interior de Venezuela, y también a Bogotá, Manizales, México, Buenos Aires, Córdoba, Madrid, Elche, Valencia, Gran Canerias porque la fantasía no conoce de fronteras. Esta mañana volvió con parte de dicho grupo al parque Simón Rodríguez en Los Ruices, donde ya llevan un año amenizando periódicamente la vida en esa urbanización con el apoyo de Natalia de Ferreira, presidenta de la asociación local de vecinos.
Después de sintetizar la historia de Armando, que merece ser contada pues él ha dedicado su vida a difundir las de otros personajes, tiempos y lugares, les resumo la actividad de hoy. Empezó puntual a las 11 a.m., con las sillas para el público ubicadas bajo la sombra de los árboles del parque porque el sol también acudió con muchas ganas. Armando dio la bienvenida a los asistentes y fue anunciando sucesivamente a los cuentacuentos. Cada uno compartió su relato durante un lapso no mayor de cinco minutos y lo contó con palabras precisas y gestos acordes a la trama, haciendo del acto completo un dinámico mensaje audiovisual transmitido por distintas voces. Viví la mágica secuencia junto a ancianos (conocí a unas viejitas preciosas que sumaban como trescientos años de historia), adultos jóvenes, media docena de niños y dos o tres bebés que se portaron de maravilla, pues no lloraron y también parecieron atentos. Seguramente alguna buena semilla quedó sembrada hoy en esas cabecitas. Representantes de las distintas etapas de la vida humana acudimos para compartir un rato mágico y lo logramos. Eso, dentro de la oscurana reinante, no es poca cosa. Durante dos fugaces horas los presentes nos salimos de la tragedia nacional y estuvimos en el país de los cuentos que muchos habitamos en la infancia. Pues como bien dijo Tiago de Jesús, que secunda a Armando en este proyecto sin fines de lucro, “los cuentos no son solo para los niños”.
Con tanto come-cuento como todavía hay en Venezuela, con muy poco en la cabeza y en el estómago, víctima fácil de politiqueros demagogos y codiciosos que están muy lejos de ser verdaderos estadistas o personas dignas de crédito, sirve de mucho que las historias compartidas públicamente sean tan nutritivas como las que hoy disfruté. Además, este encuentro con personas desconocidas para mí, en las que reconocí de inmediato a gente afín por amable, pacífica y resistente, resultó una clase muy amena de literatura internacional impartida con lúdica seriedad en un lugar que acusa el deterioro generalizado y resalta, por contraste, el oro humano, cuyo valor nada puede disminuir y que aumenta cuando el crisol y las pruebas lo libran de impurezas.
El evento comenzó con una bonita muestra de la tradición oral brasilera, seguida por la leyenda de “Las cinco águilas blancas” que inmortalizó Tulio Febres Cordero; luego escuchamos un cuento libre sobre la Vaca Mariposa interactuando con Caballo Viejo y la Garza Mora, amenizado por un espacio musical en el que la voz de Simón Díaz entonó “La Vaca Azul” tal como lo hizo cuando Armando y su grupo fueron al programa “Contesta Tío Simón” de invitados y Don Simón, con Elvia Sánchez, la hija de Alfredo Sadel les regalaron esa hermosa canción. A continuación se nos brindó el relato “Anahí o la flor del ceibo”, esa bella leyenda paraguaya que también se hizo canción. Seguidamente oímos la historia real de “Las Mil Grullas”, que es un cuento de paz, y supimos de Sadako, la niña contaminada por la radiación en Hiroshima que quiso sanar fabricando mil grullas de papel pero solo pudo hacer seiscientas antes de morir, por lo que sus compañeritos de escuela elaboraron las restantes en origami y las depositaron en su tumba, a los pies de su estatua. Hoy vi varias grullas como esas en manos de los niños que asistieron al evento. Después nos deleitamos con el hermoso cuento del hombre que no podía dormir por culpa de la ininterrumpida luz del sol y de las cuatro lunas que iluminaban su cielo brincando sin cesar de aquí para allá cual niñas traviesas, y nos enteramos de cómo la Madre Naturaleza se compadeció del pobre insomne y dispuso que cada luna fuese mordida por un animal, perdiendo un gran pedazo, surgiendo así las cuatro fases lunares y la noche que permite el descanso. A continuación disfrutamos del cuento peruano “El hombre con mala suerte” narrado por Tiago de Jesús y de otras intervenciones mágicas hasta el cierre, cuando Mary Carmen Báez, Mariana González, Alejandra Santana, Patricia Quintero, Rosa Carrera, Ignacio Moreno y los demás cuentistas ensamblaron la despedida con relatos de un minuto cada uno y Armando nos recordó que el próximo 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Narración Oral.
Los invito a sumarse como narradores u oyentes a esta bonita gestión, pues quienes la realizan saben que la cultura y la memoria son recursos muy efectivos contra la barbarie. Saben además que el cuentista honesto comprende mejor la historia propia y la ajena a medida que la convierte en palabras destinadas a otros, y que cada modelo socio cultural forja a las personas de acuerdo a su contexto hecho de realidades, sueños y símbolos. Los bardos modernos reviven al niño interior en los adultos que oyen sus narraciones, continúan la gesta secular de sus predecesores al preservar con sus historias la conciencia de que la justicia y la felicidad son posibles en este mundo, ayudan a los pequeños que los escuchan a estructurar su presencia en medio del caos y a entender que cada persona ocupa un espacio único e insustituible mientras protagoniza su propio viaje del héroe en este planeta, experimentándolo como un lugar que es a la vez real, fantástico, simbólico e imaginario, y que puede ser visto como amable u hostil, ordenado o caótico, seguro y estable o sujeto a frecuentes cambios e imprevistos. Tal mundo llena de miedo a cualquiera, por eso nunca sobran el amor y las caricias positivas con los niños, que siempre son grandes, sean o no adultos. Y en este mundo que surge y se recrea una y otra vez, el cuentista es el rey de la palabra.
Los interesados en disfrutar de esta experiencia feérica pueden mantenerse informados de sus próximas presentaciones consultando el perfil de Armando en Facebook. No hay límite de edad. Únicos requisitos para participar: ser buen oyente y traer despierto al niño interior.

Entrevista: Gustavo Löbig / fotos: el mismo
Caracas, 11 de marzo  de 2018 /Parque Simón Rodríguez Los Ruices


lunes, 25 de diciembre de 2017

Un cocido de Navidad



Hoy, entre varios mensajes y saludos bien bonitos, recibí este regalo de Navidad: la publicación de un cuento mío en el blog Leamos cuentos y crónicas latinoamericanas

Venía acompañado de este mensaje de Adriana Rodríguez, la responsable del blog señalado:


"¡Hola a todos!

¡Feliz navidad!

Que el Niño Dios, que hoy nace, llene sus corazones de entusiasmo y les conceda lo que desean y merecen.

Aunque estamos de fiesta -o, mejor dicho, porque estamos de fiesta- me place muchísimo comunicarme con ustedes y, además de hacerles llegar mis mejores deseos para estas fiestas y para cada día, renovar mi invitación a que pasen por mi blog, donde les espera un nuevo cuento, esta vez navideño, claro!

Se trata del cuento Un cocido de navidad, del docente, ilustrador, cuentacuentos y escritor uruguayo Armando Quintero Laplume.

para acceder al texto, pueden utilizar el siguiente enlace:

https://leamoscuentosycronicas.blogspot.com/2017/12/un-cocido-de-navidad.html

¡No dejen de leer, comentary compartir con quienes deseen!

¡Que disfruten la lectura!

¡Un abrazo enorme!"

Pulsen en el enlace para leer el cuento.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Entrevista realizada por: Nairubys González




Dirigida a: Armando Quintero Laplume.
Cuya labor de promoción de Cultura de Paz y de Literatura Infantil y Juvenil, lo realiza a través de: la Docencia en Literatura, la Docencia en Narración Oral y Artes Escénicas, como Cuentacuentos, como Promotor de la Lectura y la Escritura y en sus escritos e ilustraciones de cuentos para niños, jóvenes y adultos.

A partir de su experiencia:
1)    ¿Cómo pudiese describir su experiencia como promotor/a de Cultura de Paz y/o de Literatura Infantil y Juvenil?

Estoy seguro que lo que me llevó a ello fue resultado de un proceso que se gestó  desde mi formación inicial. Nací y crecí en una zona de Uruguay –la llamada Suiza de América- donde los peones y jornaleros narraban muchos cuentos, anécdotas, historias o vivencias e, incluso, varios de ellos le leían a los otros cuanto periódico, revista o libro llegaban a sus manos. Aclaro que los relatos orales no lo hacían para los niños o jóvenes sino para toda la comunidad. Fue a finales de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la postguerra. Se recibían, como en todo el país, a muchos emigrantes europeos: italianos, franceses, españoles y judíos. Como también emigrantes de Europa Central y del Cercano Oriente. A nuestros padres, abuelos y educadores siempre los vimos conversar y compartir experiencias y saberes con ellos. Pero, sobre todo, predicar con el ejemplo de la tolerancia y la aceptación del otro, en dichos y en hechos. Como, también lo hacían con la lectura porque les veíamos leer mucho. Mi primer año escolar se realizó en una escuela granja donde las dos maestras que atendían los tres primeros grados nos enseñaron a leer y a escribir en los poemas de Federico García Lorca -se cumplían quince años de su asesinato- Rafael Alberti, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Pablo Neruda, no sólo en los libros obligatorios y convencionales fijados por el Ministerio de Educación. Recuérdese que la educación formal era “laica, gratuita y obligatoria” desde finales del siglo XIX y los educadores tenían una muy buena formación para ejercer como tales. A la ciudad capital de nuestro departamento la visitaron personalidades tan reconocidas como León Felipe, Andrés Eloy Blanco, Pablo Neruda, Atahualpa Yupanqui, entre otras, y dejaron hondas huellas en los niños y jóvenes de nuestra generación. Sin dudas, todas estas experiencias, vitales, signaron mi elección profesional para formarme en lo que hago y en lo que soy.

2)    ¿Cómo utiliza la Literatura Infantil y Juvenil para promover la Cultura de Paz?
No la utilizo, me valgo de recursos que me aporta la narración oral para directa o indirectamente resaltar elementos en común que contribuyan a la promoción y difusión de la Cultura de Paz. Y, sobre todo, me dejo influir por ella leyendo y releyendo, recordando cuentos que me narraron o me leyeron, buscando permanentemente nuevas historias, estando atento a las lecturas de otros. Trabajo sobre dos máximas que aprendí de mis educadores y maestros. La primera: “Uno tiene que leer diez cosas para poder dar una”. La segunda: “Se habla muy bien de lo que se sabe, no de lo que se olvida o desconoce”. Lo demás se da de añadidura. El arte de narrar cuentos, a viva voz y con todo el cuerpo, es una acción de comunicación directa que interrelaciona a quien lo ejerce con un público y, por ello, lo influye y, a su vez, es influido. Uno tiene que tener en cuenta que su intención es, ante todo, divertir a ese público. Como lo es, por regla general, en cualquier manifestación de las artes escénicas. Uno no pretende moralizar ni educar, esas son las funciones de los religiosos y la de los educadores, Para eso están. Además, no sería aceptado ni por niños y menos por los adolescentes, una persona que, diciendo que viene a contarles un cuento, venga a darle pautas de cómo comportarse o cómo aprender sobre algo. Narrar cuentos es divertir. Pero, quien narra ha de saber qué es divertir. Según nos dice Joan Corominas, en su Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana: “divertir” es una palabra compuesta que, en el antiguo latín, significaba “dos veces verter, dos veces volcar”, su verdadero significado sería: “sacar hacia afuera lo que se tiene dentro”. Eso es lo que hace un buen cuentacuentos: saca lo mejor de él para que el público le entregue lo mejor. Además, sabemos que ningún cuento es inocente. Todo texto tiene un mensaje. Por ello, hay que ser muy cuidadoso al seleccionar un texto para compartir con un público, máxime si éste es de niños o de jóvenes. Seamos conscientes o no, con él enseñamos y damos sugerencias de cómo nos comportarnos en la vida
3)    ¿De qué forma considera que influye la Literatura Infantil y Juvenil relacionada a la Cultura de Paz en la infancia y juventud?
Como cualquier público, un niño –incluso un adolescente, aunque al comienzo pueda ser muy reticente para manifestar sus emociones- al escuchar un cuento narrado a viva voz y con todo el cuerpo, es casi seguro que “se deja llevar” e influenciar por las palabras de la historia. Además, como coparticipamos con él y no es un mero espectador, si supimos leer sus reacciones a partir del primer momento, sabemos que hace vivo y suyo al cuento. Porque, como público, traduce emocionalmente, “a su imagen y semejanza”, cada una de las acciones de los personajes, cada uno de los espacios donde se mueven y a cada palabra la ve reflejada en el entorno en el que vive y comparte su realidad cotidiana.

4)    De cara a los diferentes conflictos (sociales, familiares, educativos, personales, etc.) en los que se pueda encontrar la niñez o la juventud de diferentes contextos: 
a.    ¿Cómo se debe trabajar o reflexionar sobre el conflicto con el público infantil y juvenil a través de la Literatura Infantil y Juvenil?
Como decía el poeta León Felipe: “Yo no sé muchas cosas, es verdad, digo tan sólo lo que he visto”. Antes de cada presentación, entre otras cosas, recurro a mis recuerdos, “hago pasar de nuevo por mi corazón” algún detalle de mi experiencia como lector infantil y juvenil. En lo personal, siempre me da resultados. Y trabajo desde el asombro, la interrogación, la sugerencia. Nunca desde el conflicto en sí o desde la afirmación desnuda, descarnada, de lo sucedido o de lo que sucede. Abro puertas y ventanas. Siembro con los cuentos y poemas muchas semillas de solidaridad, tolerancia, equilibrio para buscar y encontrar, en común acuerdo, otras preguntas que lleven a nuevas preguntas. No doy respuestas a nadie para encontrar soluciones acordadas. Al estilo de la mayéustica socrática.
b.    ¿De qué forma considera que la Literatura Infantil y Juvenil pueda incidir en el público?

Siempre lo hemos dicho y lo decimos, desde muy niño, los narradores orales campesinos, los educadores y los abuelos nos lo enseñaron en palabras y en hechos: Ningún cuento le cambia la vida -o su comportamiento ante ella- a nadie. Pero, es seguro, que le  abre una puerta o alguna ventana para que sea él quien elija hacerlo y ser mejor de lo que era hasta el momento de escucharlo e integrarlo a su vida. Y eso, sí es importante ¡y vale mucho!

5)    Si tuviese que elegir un título u obra de Literatura Infantil y Juvenil para reflexionar sobre la Cultura de Paz con la niñez o la infancia, ¿cuál o cuáles elegiría? ¿por qué?

La otra orilla de la chilena Marta Carrasco porque nos permite, sobre todo, comprender y valorar la tolerancia ante la diversidad cultural de las familias que, algunas veces, nos pueden llevar a discriminar a los otros por prejuicios ante las costumbres, las apariencias físicas y los estilos de vida. Además, el punto de vista de este relato –una niña que cuenta su vivencia- nos permita observar que no son los niños los de los prejuicios, las discriminaciones, las intolerancias sino los adultos que educan y transmiten antivalores como normas de comportarse.


6)    ¿Cuál ha sido su mayor reto como promotor/a de Cultura de Paz y/o de Literatura Infantil y Juvenil?
Presentarme ante un público con el que uno se comunica “en vivo y en directo” es ya un enorme reto. En mi caso, es casi a diario y, sobre todo, constante desde hace más de cincuenta años.


7)    ¿Qué es lo más gratificante de su trabajo como promotor/a de Cultura de Paz y/o de Literatura Infantil y Juvenil?
Las sonrisas que recibo de parte del público, la multiplicidad de miradas mientras narro, los gestos y posturas de quienes escuchan. Como, también, todos sus lenguajes verbales o no verbales, su coparticipación y hasta sus carcajadas o tristezas. Sus aplausos con mayor o menor intensidad, según el agrado o interrogante que les dejó en el corazón lo presentado. Sus acercamientos al finalizar la presentación, sus palabras, sus preguntas o exclamaciones, sus ojos llorosos o sorprendidos, sus abrazos y hasta la seguridad de su regreso a una próxima actividad a realizarse.


8)    ¿Qué anécdota que le haya conmovido o recuerde con cariño pudiese comentar?
La de una niña de unos tres años con una hermana de unos seis que, hace unos años, al finalizar una presentación en un espacio público en el que narramos por varios años, se me acercó y, para mi sorpresa y de sus familiares, preguntó:
-       ¿Tú eres viejo, verdad? ¿Qué edad tienes?
-       Unos sesenta y dele - le respondí, sonriendo.
-       ¡Pero eres viejo! – dijo, con una larga “o” final, para volver a preguntar de inmediato: - ¿Y no te has muerto todavía?
Ante las miradas de su hermana y madre, suponiendo un regaño le dije, seguro:
-       No. Porque me mantienen vivos los cuentos y poemas que me sé.
Pasados quince días llegaron a la nueva presentación y la madre me dijo:
-       ¡Profe, la que me hizo! Ahora ella –y señaló a la hija menor- no quiere irse a dormir si no le cuento un cuento. Pero, ¿sabe para qué? – y ante mi silencio de sorpresa, agregó: Para, luego, contárselo a su abuelo.


9)    ¿Algún consejo o reflexión que quisiera compartir?

En esta elección de vida que uno ha hecho, uno debe saber que trata con seres humanos en plena formación y, además de ser muy respetuoso de los niños y jóvenes como tal, tendría que ser muy coherente en todo lo que hace y en todo lo que dice frente a ese público. Por ello, soy muy riguroso al seleccionar los cuentos, intento no contar cualquier cuento, ni narrar cualquier historia o soltar comentarios a la ligera. Y por ética, con la elección realizada, no puedo negar mis palabras con hechos contradictorios.


Muchísimas gracias por su apoyo y colaboración.


Preguntas: Nairubys González
Respuestas e ilustración: Armando Quintero Laplume

viernes, 11 de agosto de 2017

Entrevista a Armando Quintero









CVCP Buenas tardes estimado profesor.

Le agradezco enormemente su disposición para ayudarme en este trabajo, agradezco además la facilidad que me brinda al proponer responder las preguntas por este medio, es para mí una gran ayuda. 

Como le comenté en un principio el trabajo se trata de la oralidad, abordo por un lado la influencia positiva que tiene en nuestra vida, una manera de evidenciarlo es conociendo cómo ha sido la labor de quienes se han dedicado a darle sonoridad a la palabra y ofrecerla a las personas para conquistar sueños, calmar tristezas, sembrar esperanzas, brindar sonrisas, en fin, mi propósito es poder conocer, como ya le dije la bella experiencia de narrar en la propia palabra de los narradores.  

He aquí las preguntas:

CVCP ¿Qué significa para usted contar cuentos?

AAQL Divertir y divertirme con los otros a través de las palabras. ¿Qué es contar cuentos? No sería otra cosa que un simple acto de comunicación directa entre un narrador y su público. En ese acto, las palabras son  dichas a viva voz y con todo el cuerpo por parte del narrador pero, el público, no es un mero espectador pasivo de lo que se realiza. Como, en todo su accionar, entran en juego numerosos lenguajes verbales y no verbales, hay una interrelación con el público al que encantas y, a su vez, te encanta. Muchas acciones afectivas y efectivas para interrelacionarte con todos y cada uno con los que coparticipas en ese momento. Muchas emociones brindadas y recibidas, mucho manejo de las sensaciones a conciencia, en lo posible. Una manifestación artística que, pese a ser efímera e irrepetible permanece en las emociones y las sensaciones de quien la ejerció y, por supuesto, de quienes estuvieron en esa actividad, en esa comunión, que es la realización de la misma.

CVCP ¿Por qué contar cuentos, narrar historias?

AAQL Federico García Lorca aseveraba que él escribía para que lo amaran. Partiendo de esa idea, diría que cuento para sentirme un ser humano que comparte con otros seres humanos el encanto de la alegría que nos brindan las palabras que se dicen y nos dicen como tales. No cuento para educar ni moralizar a nadie. Para ello están los maestros y profesores, los docentes. Y, para lo segundo, existen los sacerdotes o religiosos. Esa es la tarea de ellos, no la mía, ni la de ninguno de los narradores orales conscientes del oficio. Ni cuento para sólo entretener y, menos, para evadir lo que haya pasado o esté pasando. En primer lugar cuento para divertirme y divertir a los otros. Pero, no ignoro que, por añadidura educo, moralizo, entretengo y también,  evado. Parto de la etimología de divertir: una palabra que, en el antiguo latín significaba dos veces volcar, es decir, sacar hacia afuera lo que se tiene dentro. Por ello, al narrar, saco lo mejor de mí para que los otros me entreguen lo mejor de ellos.

CVCP Usted les da la palabra convertida en historia, fantasía, alegría… a las personas que lo escuchan y ¿qué le devuelve ese público que la recibe?

AAQL Sus sonrisas, la intensidad de sus miradas, sus preguntas o exclamaciones, sus ojos llorosos o sorprendidos, sus gestos y posturas de escuchas, todos sus lenguajes verbales o no verbales, su coparticipación y hasta sus carcajadas, sus aplausos, más o menos intensos, sus acercamientos, sus abrazos, sus palabras y hasta la seguridad de su regreso a una próxima actividad a realizarse.

CVCP ¿Cuándo decide contar historias?

AAQL Cuando me invitaron a hacerlo. La historia es larga porque tiene varios momentos y diversas ocasiones. Antes y después de esa invitación. Intentaré abreviarla. Siempre escuché cuentos, desde antes de nacer, desde el vientre de mi madre. Nací y crecí entre muchos ancianos lectores y contadores de historias, en una pequeña población de Uruguay que, por muchas razones, es de cuentos. Comencé a dar clases de literatura como asistente de un profesor titular en 1966 y, para el año siguiente me dan tiempo completo. Recordé a los maestros y profesores que me agradaban y comencé a usar los recursos que utilizaban. Así que, para animar a la lectura, a los alumnos les contaba detalles de historias, anécdotas o vivencias que tuvieran que ver con el texto que estudiábamos. Cuando llego a Venezuela, a finales de 1978, le narraba historias o cuentos de Uruguay a los paisanos, hasta que, en 1984-85 comienzan a aparecer los cuentacuentos en los parques y lugares públicos de Caracas. Llevaba a mis hijas a esas actividades y un día, quien coordinaba las mismas me invitó a narrar. Y comenzó todo. Como, por formación, no soy improvisado y sé que para improvisar, como decía Enrique Buenaventura,  uno lo hace desde lo que conoce, nunca desde lo que olvida o desconoce, por ello me formé emocional, vocal, corporal y escénicamente para hacerlo con efectividad.

CVCP La vida como relato, ¿qué le dice esta expresión?

AAQL Mucho y poco que no sepamos como narrador. Uno narra desde sus propias vivencias, desde sus propias experiencias vitales, desde el ser humano que es. La vida de cada uno de nosotros es un cuento, dije una vez, y el vivirla es el mejor de los cuentos. Sepamos honrar y agradecer cada momento de nuestra propia vida.

CVCP ¿Piensa que el oír historias, cuentos puede cambiar o sanar la vida de las personas?

AAQL “Cambiar o sanar la vida” es una elección de las personas. Es uno, como individuo, el que decide cambiar o sanar, no los otros. A esa elección que, en muchas culturas se le conocen recursos y soluciones para llevarla a cabo, desde tiempos inmemoriales, cada vez con mayor seguridad, se los vienen aplicando en diversas ciencias que tienen que ver con la salud y conducta de los seres humanos. Sé, y por eso lo asumo entre mis recursos, que puedo abrirles puertas y ventanas a la casa del corazón de los otros para que lean en el cuento que narro, qué pueden encontrar en él para cambiar o sanar. Por ello, trato de no contar cualquier cuento, ni narrar cualquier historia o soltar comentarios a la ligera. Sé la verdad de lo que digo, por ética y estética, no puedo negar mis palabras con hechos contradictorios.

CVCP Yo pienso que contar historias puede influir significativamente en la formación
de las personas a través de la magia de las palabras, así lo dice mi historia de vida (aunque no soy contadora de cuentos lamentablemente) mi abuela me contaba muchos cuentos de pequeña y creo que me quedé soñando en uno de ellos, por eso me gustan tanto las historias y escucharlas mucho más. Admiro profundamente a las personas que dedican su vida a darle sonoridad a la palabra.
Quedo comprometida con usted en enviar copia de ejemplar del trabajo concluido y su respectivo reconocimiento por su valiosa contribución.

Muchas gracias profesor Quintero.

Atentamente, Carmen Victoria.


Texto: Preguntas, Carmen Victoria Cedeño Pereira; respuestas, Armando Adán Quintero Laplume.
Fotos de Armando Quintero: Freddy Lacruz, en el Parque Simón Rodríguez, Los Ruices, Caracas.

lunes, 3 de julio de 2017

El espejo de la noche




al poeta Federico García Lorca

La luna trajo un espejo
donde mi niña se mira.
En vuelos de alas oscuras,
allá arriba, la noche gira.
Piedrecitas de colores
mueve en sus aguas el río.
Paso a paso y desde el monte,
alguien se acerca en sigilo.
La luna que vio quien era,
sacude el espejo de aviso.
Y desde el monte, entre olores,
la Muerte pierde sus bríos.
Cuando la luna nos quiere,
canto y cuento es la poesía.
La Muerte se va bien lejos:
¡los colores predominan!
¡La luna muestra el espejo
donde mi niña se mira!


 Texto e ilustración: Armando Quintero

lunes, 12 de junio de 2017

¡PAZ!

¡PAZ! 
Ésta es nuestra lucha y seguirá siéndolo.

Sepan que la muerte no derrotará a la vida, 
aunque parezca lo contrario.
Desde pequeño lo aprendí.
El amor, la vida y la paz siempre han sido mucho más fuertes que la muerte.


Texto e ilustración: Armando Quintero