Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

jueves, 11 de octubre de 2018

Talleres de Narración Oral

ATENCIÓN A LAS PERSONAS INTERESADAS EN EL ARTE DE NARRAR CUENTOS ORALMENTE (cuentacuentos) COMIENZAN LAS INSCRIPCIONES PARA LOS TALLERES DE NOVIEMBRE. SE ABRIRÁN TRES TALLERES DOS EN LA UCAB Y UNO EN LA UCV.

Teoría y práctica se combinarán con ejercicios, juegos, comentarios y reflexiones.

He aquí el primer aviso del mismo. Cupo limitado. Llamen o acudan a partir del lunes 15 de octubre

viernes, 14 de septiembre de 2018

Un saludo a las VII Jornadas Treintaitresinas de Literatura


Amigos olimareños les saludos desde el corazón.
Y comparto con ustedes el video donde leo un poema de León Felipe.
¿Qué hace poeta español de la generación del 98 en nuestro encuentro?
Creo que todos saben que sus palabras vivieron y viven en el viento.
Sí: allí donde viven los seres aventados de su país, los exiliados.
Pero, en este caso y en algún momento, como digo en el texto, él, pasó por el pueblo.







          León Felipe pasó por mi pueblo
          Armando Quintero

            Como si fuera la letra de un tango, con su filosofía de lo cotidiano,  algo nos dice que, cuando el tiempo pasa, muchas veces, los seres y las cosas se desdibujan, los hechos se distorsionan. Sin embargo, el recuerdo nos permite pasar todo de nuevo por el corazón.
            Así se me aparece, con una constancia casi infinita, la imagen del poeta español León Felipe visitando a mi pueblo, diciendo sus poemas en una nochecita de verano y luna llena.
Recuerdo a un viejo hombre vestido todo de blanco, con barbas y cabellos blancos, sombrero blanco y un elegante bastón negro.
¿Hablaba de la España dolorida, de su exilio y el de miles de españoles dispersos por el mundo? Sólo sé que decía. Y decía como un patriarca hebreo.
            Comparación que no es para nada extraña. En estos días, conversando con Bolívar Viana, un hermano del corazón, él me recordó que Tomás Cacheiro siempre comentaba:
― León Felipe parecía incapaz de matar una mosca pero, cuando se ponía a recitar sus poemas, se convertía en un verdadero león”.
El poeta, además, amaba tanto su poesía que, cualquiera al oírlo quedaría convencido de que, en cualquier instante, se convertiría en palabras para volar con el viento.
            Es esa imagen de patriarca, con su sonoridad, la que se grabó por siempre en todo mi ser. Aunque, en aquel momento, la mirada que la registraba tendría unos cuatro años.
            Muchos años después, en una nochecita de verano de vinos y conversas, a las orillas del río Olimar –también con luna llena– Tomás Cacheiro nos contaría que, en ese recital realizado ante el público del Ateneo de Treinta y Tres, en Uruguay, el poeta, con todo el dolor de su ser errante, entró diciendo:
“Yo no tengo sillas
yo no tengo sillas
yo no tengo sillas donde sentarme”
            El Tata Zabalegui, empeñoso compañero, casi “analfaorejas” (Cacheiro dixit), que estaba en los primeros puestos de un auditorio repleto, se levantó con la silla en la que había estado sentado tomada firmemente entre sus manos de mecánico y se acercó, diciéndole:
   Sírvase Don León. Aquí tiene una.
León Felipe que, más que a la voz, escuchó a los latidos de ese corazón que no entendiendo lo que él estaba recitando, sin embargo, le demostraba estar casi loco de la posibilidad de ser solidario. Lleno de asombro, pero con la alegría, la ternura y la fuerza de la que era capaz, Don León le respondió:
   No me refiero a esa clase de sillas, compañero.
Y continuó con su recital poético.
El silencio creció.
Se hizo redondo y orondo.
Como la luna llena que iluminaba al pueblo.
Y a esa tardecita redonda y oronda de poesía.

Han pasado más de sesenta y cinco años, sin embargo, el recuerdo de la voz del poeta que pasó por nuestro pueblo aún se escucha en el corazón de muchos de nosotros.

Texto: Armando Quintero.  Video: Freddy Lacruz.

lunes, 13 de agosto de 2018

VII JORNADAS TREINTAITRESINAS DE LITERATURA

            A mediados de septiembre, en mi ciudad natal, se realiza por séptima vez:

Jornada literaria en Treinta y Tres
VII JORNADAS TREINTAITRESINAS.
Las voces de un lugar al Este. Narrativas de la Región: realidad y ficción.

Los ejes son: Narrativas literarias y artísticas.
                      Narrativas históricas, sociológicas.
                      Narrativas didáctico-Pedagógicas.


Primer eje: Narrativas literarias y artísticas.

Las palabras de León Felipe (Véalo a continuación o haga clic en el siguiente enlace)

https://www.youtube.com/watch?v=n-PPiZqEDHs&feature=share


Los cuentos que no se saben los treintaitresinos de ahora: 1) El de los cuenteros del pueblo, los contadores de sucedidos y 2) El de los abuelos cuentacuentos.

Los contadores de cuentos campesinos que luego, algunos de ellos, pasaron a la ciudad:  La ceremonia (casi ritual) del cuentero en la estancia de El Trece, frente a la Escuela de La Calera: el parsimonioso armado del cigarro, la silla que es volteada, el atizar el fuego con una ramita, el encender el cigarro, el volver a la silla para sentarse a horcajadas,  para apoyar los brazos sobre su respaldo y decir las primeras palabras: “A mí me dijeron” o “Andan diciendo por ahí”, nunca, “Había una vez”.


Los abuelos Lucrecio y Felipa Veloz, que nos leían y nos narraban cuentos en las noches antes de dormir; los dos esclavos libertos: El Negro Ricardo, que se sentaba a las afueras del Mercado Torres y Doña Saturnina, la curandera del barrio 25 de agosto y de El Palomar.

Todo ello nos orientaba a las lecturas en mi casa desde la casa de los abuelos, tanto como en la escuela, en la biblioteca municipal, la secundaria y en los libros de las bibliotecas personales de los docentes motivadores. Y llevaron a la formación docente inicial con el Plan Piloto de 65 y la formación hacia la docencia en literatura y la narración oral como arte de la escena.



martes, 24 de julio de 2018

¿Vieron que se hizo el milagro?



Luego de una espera muy interesante, al fin, amanecimos con el video clip "Te conocí" de la agrupación juvenil 4K para cuyo hilo narrativo fuí seleccionado. Siempre lo supe, desde muy pequeño,  con "los decidores" y los narradores de "sucedidos" de mi pueblo natal. También con las películas del cine mudo que veíamos en la matiné de nuestro "biógrafo", como se le llamábamos al cine. Pero, ver que uno puede llevar el hilo narrativo de una historia sin decir ni una palabra, a sólo gestos, no lo había experimentado con tanta intensidad y en tantas horas de trabajo. Me disfruté y entregué a cada momento. Eso, como me lo han dicho en algunos comentarios orales y escrito, se nota muy claro. Ahora, les toca a cada uno de ustedes disfrutarlo y compartirlo. Se los agradeceremos mucho, desde el Director del video y los cuatro muchachos del grupo, hasta cada uno de los otros talentos participantes, cada uno de los técnicos como, también, de parte de todas y cada una de las personas responsables de un trabajo tan bonito y conmovedor. Abrazos agradecidos. Esperamos comentarios.

Toma Cultural Infantil del Sector Pueblo Nuevo en la Parroquia Antímano



En el marco de las líneas de acción social del Plan Estratégico de la Universidad Católica Andrés Bello, el Centro Cultural de esta casa de estudios se trasladó este sábado 21 de julio de 2018 al Sector Pueblo Nuevo en la Parroquia Antímano, con el propósito de realizar la toma cultural infantil de esta populosa zona caraqueña ubicada al oeste de la ciudad capital.

A propósito de la celebración del Día del Niño, la toma cultural consistió en la promoción de tres grandes actividades, que incluyeron  la presentación de los narradores orales Armando Quintero y Alejandra Santana, quienes deleitaron al público presente con sus destacados cuentos de la literatura infantil.

Seguidamente el Centro de Arte Daniel Suárez en conjunto con el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la universidad  organizó a los casi cuarenta niños que asistieron al encuentro para ofrecerles el  taller de arte Crear y Dibujar Imágenes a través de materiales de reciclaje.

Los niños tuvieron la oportunidad de construir excelentes propuestas artísticas bajo la guiatura de Carmen Pérez y Daniel Suárez, miembros facilitadores del Centro de Arte Daniel Suárez.

Gracias a la impecable organización de los habitantes del sector y del quipo de trabajo del Centro Cultural de la UCAB, la toma cultural cerró con la extraordinaria presentación de la agrupación Los Niños del Bolero, quienes deleitaron a los presentes con un show de música romántica de grandes compositores latinoamericanos.

Cabe destacar, que esta agrupación está integrada por 5 niños entre 9 y 12 años de edad, que interpretan temas de grandes compositores como: Cesar Portillo de la Luz, Miguel Matamoros, Consuelo Velásquez, Bobby Capó, don Pedro Flores, entre otros.
Ramón Esteban, productor y director general de la agrupación, expresó que “estos niños con excelentes estudiantes, excelentes artistas, y desde hace 10 años, los Niños del Bolero se han convertido en los embajadores infantiles de la música romántica, siendo el único grupo infantil que interpreta este género en Latinoamérica”.
En ese sentido, Esteban expresó su más profundo agradecimiento a la Prof. Mabel Calderín, directora del Centro Cultural por la oportunidad de presentarlos en esa importante zona popular de la ciudad capital.

jueves, 17 de mayo de 2018

Entrevista de HispanoPost a Armando Quintero

Con cuentos, un uruguayo siembra esperanza en jóvenes venezolanos

Armando Quintero es un uruguayo que ha vivido la mayor parte de su vida en Venezuela y que desde 1989 hasta la actualidad, es el cuentacuentos de una las principales casas de estudios venezolanas, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Desde antes de nacer le contaban cuentos, en Uruguay se graduó de profesor en literatura, y al huir de la dictadura uruguaya llegó a Venezuela, donde con el pretexto de llevar a sus hijas al Parque del Este en Caracas a escuchar historias, logró esconder que en realidad el amante de los relatos era él, sin embargo, de un día a otro se convirtió en el cuentacuentos del Parque y de allí a la universidad fueron solo pasos que incluyeron aulas colegiales.
Entre cuento y cuento, se ha percatado que narrar historias a estudiantes le permite revitalizar su juventud, pero en especial, mostrarle a su público universitario que para poder hacer un cambio no se puede estar sentado en las dificultades.
“Yo fui exiliado, sigo exiliado. No estoy arrepentido de estar en este país que me atendió con mucho cuidado tanto a mí como a mí familia. Y no me voy a ir de Venezuela porque siento que lo que yo hago me permite por lo menos dar una pequeña muestra de que hay una esperanza”, afirma Don Armando.

Para ver el video, éste es el enlace (copie y pegue): http://cms.hispanopost.com/armando-quintero-el-cuentacuentos-de-la-universidad-catolica-andres-bello
O búsquelo entre los reportajes c omo Armando Quintero.

No olvide ver nuestros reportajes en: www.hispanopost.com 

jueves, 29 de marzo de 2018

Entrevista en el Parque

 Gustavo Löbig, entrevistador y Armando Quintero, entrevistado. Foto de Freddy Lacruz


Con Armando y sus Narracuentos UCAB Los Ruices

Armando Quintero Laplume ama desde su infancia los cuentos, las leyendas y las tradiciones orales. Huyendo de la dictadura cívico-militar que gobernó entre 1973 y 1985 a su país natal, Uruguay, no pudo continuar reviviendo con sus alumnos de Literatura a los héroes antiguos como Rolando, El Mío Cid, o Aquiles y Ulises de Homero (¿quién más héroe que el gran aeda épico griego?), pues se vio forzado a emigrar a Venezuela en 1978. Fiel a su vocación docente, aquí siguió compartiendo la lectura de historias inmortales en tertulias domésticas con otros coterráneos. Cuando a partir de 1984 cobraron auge nacional los cuentacuentos, él apoyó sus presentaciones en hospitales y parques caraqueños, en las áreas verdes aledañas al Teatro Teresa Carreño y en varias urbanizaciones capitalinas; el Colegio Hebraica le pidió que facilitase en el Parque Los Chorros un par de sesiones para los alumnos próximos a terminar el bachillerato, y Armando capturó el interés de ese difícil público adolescente con el cuento de origen guarao Botogüito, el mosquito que se enamoró de una gorda doncella por ser de buena sangre; luego de darse a conocer con esas y otras actividades, lo llamaron de la UCAB para que dictase algunos seminarios sobre cuentística, y desde entonces mantiene su vínculo con esa universidad. Defensor consecuente de la tradición oral, fundó hace 31 años la agrupación “Cuentos de la Vaca Azul”, y hace 28 años la de los “Narracuentos UCAB”, llevando el arte de estos grupos caraqueños a Maracaibo, Mérida, Barquisimeto, Valencia, Cumaná entre otras ciudades del interior de Venezuela, y también a Bogotá, Manizales, México, Buenos Aires, Córdoba, Madrid, Elche, Valencia, Gran Canerias porque la fantasía no conoce de fronteras. Esta mañana volvió con parte de dicho grupo al parque Simón Rodríguez en Los Ruices, donde ya llevan un año amenizando periódicamente la vida en esa urbanización con el apoyo de Natalia de Ferreira, presidenta de la asociación local de vecinos.
Después de sintetizar la historia de Armando, que merece ser contada pues él ha dedicado su vida a difundir las de otros personajes, tiempos y lugares, les resumo la actividad de hoy. Empezó puntual a las 11 a.m., con las sillas para el público ubicadas bajo la sombra de los árboles del parque porque el sol también acudió con muchas ganas. Armando dio la bienvenida a los asistentes y fue anunciando sucesivamente a los cuentacuentos. Cada uno compartió su relato durante un lapso no mayor de cinco minutos y lo contó con palabras precisas y gestos acordes a la trama, haciendo del acto completo un dinámico mensaje audiovisual transmitido por distintas voces. Viví la mágica secuencia junto a ancianos (conocí a unas viejitas preciosas que sumaban como trescientos años de historia), adultos jóvenes, media docena de niños y dos o tres bebés que se portaron de maravilla, pues no lloraron y también parecieron atentos. Seguramente alguna buena semilla quedó sembrada hoy en esas cabecitas. Representantes de las distintas etapas de la vida humana acudimos para compartir un rato mágico y lo logramos. Eso, dentro de la oscurana reinante, no es poca cosa. Durante dos fugaces horas los presentes nos salimos de la tragedia nacional y estuvimos en el país de los cuentos que muchos habitamos en la infancia. Pues como bien dijo Tiago de Jesús, que secunda a Armando en este proyecto sin fines de lucro, “los cuentos no son solo para los niños”.
Con tanto come-cuento como todavía hay en Venezuela, con muy poco en la cabeza y en el estómago, víctima fácil de politiqueros demagogos y codiciosos que están muy lejos de ser verdaderos estadistas o personas dignas de crédito, sirve de mucho que las historias compartidas públicamente sean tan nutritivas como las que hoy disfruté. Además, este encuentro con personas desconocidas para mí, en las que reconocí de inmediato a gente afín por amable, pacífica y resistente, resultó una clase muy amena de literatura internacional impartida con lúdica seriedad en un lugar que acusa el deterioro generalizado y resalta, por contraste, el oro humano, cuyo valor nada puede disminuir y que aumenta cuando el crisol y las pruebas lo libran de impurezas.
El evento comenzó con una bonita muestra de la tradición oral brasilera, seguida por la leyenda de “Las cinco águilas blancas” que inmortalizó Tulio Febres Cordero; luego escuchamos un cuento libre sobre la Vaca Mariposa interactuando con Caballo Viejo y la Garza Mora, amenizado por un espacio musical en el que la voz de Simón Díaz entonó “La Vaca Azul” tal como lo hizo cuando Armando y su grupo fueron al programa “Contesta Tío Simón” de invitados y Don Simón, con Elvia Sánchez, la hija de Alfredo Sadel les regalaron esa hermosa canción. A continuación se nos brindó el relato “Anahí o la flor del ceibo”, esa bella leyenda paraguaya que también se hizo canción. Seguidamente oímos la historia real de “Las Mil Grullas”, que es un cuento de paz, y supimos de Sadako, la niña contaminada por la radiación en Hiroshima que quiso sanar fabricando mil grullas de papel pero solo pudo hacer seiscientas antes de morir, por lo que sus compañeritos de escuela elaboraron las restantes en origami y las depositaron en su tumba, a los pies de su estatua. Hoy vi varias grullas como esas en manos de los niños que asistieron al evento. Después nos deleitamos con el hermoso cuento del hombre que no podía dormir por culpa de la ininterrumpida luz del sol y de las cuatro lunas que iluminaban su cielo brincando sin cesar de aquí para allá cual niñas traviesas, y nos enteramos de cómo la Madre Naturaleza se compadeció del pobre insomne y dispuso que cada luna fuese mordida por un animal, perdiendo un gran pedazo, surgiendo así las cuatro fases lunares y la noche que permite el descanso. A continuación disfrutamos del cuento peruano “El hombre con mala suerte” narrado por Tiago de Jesús y de otras intervenciones mágicas hasta el cierre, cuando Mary Carmen Báez, Mariana González, Alejandra Santana, Patricia Quintero, Rosa Carrera, Ignacio Moreno y los demás cuentistas ensamblaron la despedida con relatos de un minuto cada uno y Armando nos recordó que el próximo 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Narración Oral.
Los invito a sumarse como narradores u oyentes a esta bonita gestión, pues quienes la realizan saben que la cultura y la memoria son recursos muy efectivos contra la barbarie. Saben además que el cuentista honesto comprende mejor la historia propia y la ajena a medida que la convierte en palabras destinadas a otros, y que cada modelo socio cultural forja a las personas de acuerdo a su contexto hecho de realidades, sueños y símbolos. Los bardos modernos reviven al niño interior en los adultos que oyen sus narraciones, continúan la gesta secular de sus predecesores al preservar con sus historias la conciencia de que la justicia y la felicidad son posibles en este mundo, ayudan a los pequeños que los escuchan a estructurar su presencia en medio del caos y a entender que cada persona ocupa un espacio único e insustituible mientras protagoniza su propio viaje del héroe en este planeta, experimentándolo como un lugar que es a la vez real, fantástico, simbólico e imaginario, y que puede ser visto como amable u hostil, ordenado o caótico, seguro y estable o sujeto a frecuentes cambios e imprevistos. Tal mundo llena de miedo a cualquiera, por eso nunca sobran el amor y las caricias positivas con los niños, que siempre son grandes, sean o no adultos. Y en este mundo que surge y se recrea una y otra vez, el cuentista es el rey de la palabra.
Los interesados en disfrutar de esta experiencia feérica pueden mantenerse informados de sus próximas presentaciones consultando el perfil de Armando en Facebook. No hay límite de edad. Únicos requisitos para participar: ser buen oyente y traer despierto al niño interior.

Entrevista: Gustavo Löbig / fotos: el mismo
Caracas, 11 de marzo  de 2018 /Parque Simón Rodríguez Los Ruices


lunes, 25 de diciembre de 2017

Un cocido de Navidad



Hoy, entre varios mensajes y saludos bien bonitos, recibí este regalo de Navidad: la publicación de un cuento mío en el blog Leamos cuentos y crónicas latinoamericanas

Venía acompañado de este mensaje de Adriana Rodríguez, la responsable del blog señalado:


"¡Hola a todos!

¡Feliz navidad!

Que el Niño Dios, que hoy nace, llene sus corazones de entusiasmo y les conceda lo que desean y merecen.

Aunque estamos de fiesta -o, mejor dicho, porque estamos de fiesta- me place muchísimo comunicarme con ustedes y, además de hacerles llegar mis mejores deseos para estas fiestas y para cada día, renovar mi invitación a que pasen por mi blog, donde les espera un nuevo cuento, esta vez navideño, claro!

Se trata del cuento Un cocido de navidad, del docente, ilustrador, cuentacuentos y escritor uruguayo Armando Quintero Laplume.

para acceder al texto, pueden utilizar el siguiente enlace:

https://leamoscuentosycronicas.blogspot.com/2017/12/un-cocido-de-navidad.html

¡No dejen de leer, comentary compartir con quienes deseen!

¡Que disfruten la lectura!

¡Un abrazo enorme!"

Pulsen en el enlace para leer el cuento.