Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

martes, 24 de septiembre de 2013

Un tema de política internacional que puede afectarnos a no muy largo plazo

Imagen encontrada en Google, su absurdo es tan sugerente como para ilustrar esta nota.

Las relaciones internacionales de China con América Latina, el Caribe y, principalmente, Venezuela
Armando Quintero Laplume

            ¡Un artículo sobre las relaciones internacional que se vienen estableciendo entre China, América Latina, el Caribe y, principalmente, Venezuela!
            Hacerlo o no hacerlo es la cuestión. Y en mi interior resuenan las palabras conocidas desde mi adolescencia, incluso, hasta con aquella imagen ineludible, la que fuera impuesta por Laurence Olivier, con el traje oscuro y el cráneo de una calavera sostenido en una mano:
            ¡Ser, o no ser, es la cuestión!— ¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?
            Cuando hice la propuesta de tratar el tema no sentí la preocupación, tan intensa y dramática como aquellas palabras de Hamlet. Tampoco me pareció tan difícil para tratarlo con sobriedad. Pero los temores se acumulaban con el pasar de los días. Tanto como la inseguridad de no saber si podría resolverlo y con cierto nivel periodístico.  ¿Y las palabras? Seguían resonando en mi interior:
            Morir, dormir, no despertar más nunca, poder decir todo acabó; en un sueño sepultar para siempre los dolores del corazón, los mil y mil quebrantos que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara concluir así! Morir... quedar dormidos... Dormir... ¡tal vez soñar!
            Y, cada día al despertar, por supuesto bien temprano, con el estirarme, el abrir los ojos para detallar la habitación y sentir la seguridad de estar despierto, no en medio de una pesadilla, al bañarme y afeitarme, al desayunar y al prepararme para avanzar en el trabajo y, por supuesto, cumplir con el tiempo establecidos con anterioridad, el temor crecía mucho. Hasta hacerse grande y gordo como un Ogro Gigante. Parado, incluso, y con los brazos dispuestos en jarra, frente a un Pulgarcito cada vez más empequeñecido.
            ¿Qué está pasando con las relaciones internacionales entre China, los otros países de América Latina y, principalmente, los del área del Caribe?
            No podemos desconocer que China que es, en estos momentos, uno de los principales polos del crecimiento mundial, ofrece a todos los países de América Latina, tanto como a los del área del Caribe y Venezuela, muchas oportunidades en campos como la minería, el sector energético, la agricultura, la infraestructura, la ciencia y la tecnología. Pero, como podemos leer en el informe de la CEPAL (1): Para un mejor aprovechamiento de las ventajas  comparativas provenientes de los recursos naturales se requiere una mayor presencia en los diversos segmentos de la cadena de valor asociada al recurso natural en cuestión (por ejemplo, logística, comercialización, calidad y marca) aplicando los avances de las nuevas tecnologías —como la medioambiental y la biotecnología— a la producción agroindustrial, minera, forestal y piscícola, entre otras. Además, dadas las vastas dimensiones de los mercados chinos, aprovechar cabalmente esas oportunidades solo será posible con un esfuerzo concentrado de asociación entre los países latinoamericanos y caribeños (pág. 123)
            Nadie ignora que, principalmente a partir de los años 2005 – 2006 y, sobre todo a partir del 2009 – 2010, China se ha convertido en un socio comercial clave para varios países de América Latina y el Caribe. Tanto que ya es el primer mercado de destino de las exportaciones del Brasil y Chile, y el segundo del Perú, Cuba y Costa Rica, como lo afirma Alícia Bárcena, en el Prólogo a ese informe de la CEPAL ya citado. También hay varios tratados comerciales con otros países como Ecuador, las Islas Caimán y las Vírgenes, México, Colombia y hasta algunos con la República Bolivariana de Venezuela.
            La Argentina, el Brasil, Chile y México son los países de América Latina que más invierten en China. Colombia, el Perú y Venezuela (República Bolivariana de) también invierten en el país, aunque de manera más esporádica y en menor escala.  Leemos en la pág. 30 de ese informe que ya hemos citado.  
            Pero, ¿qué ha hecho China en estos últimos años? ¿Por qué está valorada en lo económico y en lo financiero? Entre otros aspectos, destacamos:
      En estos últimos años China acrecentó su peso en la economía mundial.
      En el 2009, la peor crisis de los últimos 80 años, crecía a una tasa del 9,1 º/o
      En el 2010 es la segunda economía del mundo
      Impulso de las inversiones como motor de crecimiento
      El sector servicio se ha convertido en uno de los bimotores
      Ha logrado multiplicar por diez su PIB por habitante en términos de dólares
      Desafío: cambiar su estructura de crecimiento
      Es relevante en la producción y el comercio como en el ámbito financiero internacional: Es el principal acreedor de los EEUU.
       Las empresas de capital extranjero son las principales impulsoras del comercio exterior de China y han desplazado rápidamente a las empresas públicas y sociedades colectivas (pág. 40) Las empresas de capital extranjero de origen asiático realizan casi un cuarto del comercio exterior de China. (pág. 42) Al mismo tiempo, la presencia de las empresas de origen asiático es un factor determinante en la orientación importadora de China (pág. 42)
       El peso de China como productor agrícola sigue aumentando y ya supera, por un gran margen, el de los Estados Unidos y la Unión Europea… China sigue siendo uno de los principales productores mundiales de recursos naturales … China es un destacado productor, consumidor e importador de productos básicos de gran interés para América Latina y el Caribe (pág.43, del informe)
       La demanda china ha afectado aún más al consumo de metales y de petróleo que a los mercados de alimentos… De esa manera, China se ha convertido en un destacado importador y consumidor de productos básicos de gran interés para América Latina y el Caribe (pás.45-46)
            Pero ¿por qué China ha puesto sus ojos en América Latina, el área del Caribe y en Venezuela? ¿Qué está buscando China en esta parte del mundo?
            La crisis económica sufrida en China años atrás llevó al país fortalecerse en lo interno y a establecer vínculos internacionales y acuerdos económicos con varios países que pudieran proveerle materias primas para sostener y acrecentar su propio desarrollo económico. Pero, ¿sólo es para el crecimiento económico de China? Según la CEPAL:
            Las economías de China y de América Latina y el Caribe —que crecerán en los próximos años entre dos y tres veces más rápido que las economías industrializadas— son los polos de crecimiento mundial del momento, ya que en los próximos años las economías industrializadas deberán ajustarse a un contexto de menor crecimiento y mayor desempleo.” Por lo tanto, nos encontramos ante una coyuntura internacional que invita a repensar las estrategias globales y regionales de alianzas, y a conceder una mayor relevancia a los vínculos Sur-Sur en el comercio, la inversión extranjera directa (IED) y la cooperación (pág. 11).
            Por otra parte, en este documento, la CEPAL postula que la relación entre China y América Latina y el Caribe ha alcanzado ya la suficiente madurez para dar un salto de calidad y avanzar hacia un vínculo estratégico que proporcione beneficios mutuos.  Los países de la región deberían redoblar sus esfuerzos por  diversificar sus ventas a China —incorporándoles más valor y conocimiento—, estimular alianzas empresariales, comerciales y tecnológicas con sus pares en ese país, y promover inversiones latinoamericanas en Asia y el Pacífico que faciliten una mayor presencia regional en las cadenas de valor asiáticas, estructuradas en torno a China.
            ¿Qué está pasando con China y Venezuela?
            Se sostiene - tanto desde las informaciones brindadas por la Embajada China como la Cancillería venezolana - que en los últimos años el comercio entre ambas naciones ha crecido en un cincuenta por ciento. 
              Se afirma que muchas empresas chinas invierten en Venezuela, y que existen convenios en educación, cultura, ciencia y tecnología, que continuarán profundizando.
              Que Venezuela y China impulsaron el Fondo Conjunto Chino-Venezolano, el cual ayudará a financiar importantes proyectos de desarrollo energético, agrícola, de transporte y vialidad.
            En relación a la Cooperación agrícola:
              China y Venezuela también firmaron un memorándum de Entendimiento a nivel de sus ministerios de agricultura.
              Se concretó la firma del Acuerdo de intención entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Corporación Nacional de Petróleo China (CNPC), que contempla la creación de una empresa mixta para la explotación del Bloque Junín 4, ubicado en la faja petrolífera del Orinoco.
              Además, ambas delegaciones suscribieron un Acuerdo Marco entre PDVSA y Petro China, para el Proyecto de Refinería de Zhuhai en la provincia de Guandong. Este tiene por finalidad constituir una empresa mixta para importar crudo que será procesado, a los fines de que sus productos derivados puedan ser distribuidos y comercializados.
              Se han intensificado los intercambios de carácter cultural, educativo, científico-tecnológico, etc.. Se organizaron variadas exposiciones y funciones culturales y se visitaron numerosos artistas, deportistas, periodistas y académicos de ambos países.
            Pero, ¿qué busca Venezuela en sus relaciones y acuerdos con China?
            Parece ser que el primer motivo de acercamiento estaría dado por una posición ideológica contra los Estados Unidos en la que está empeñado este gobierno desde hace quince años, manifestado en el cumplimiento del Plan de desarrollo económico del Gobierno (2004) como “una alternativa a la de no dependencia”, según las fuentes oficiales. Pero que, la mayoría de las veces, se  intentan concretar con niveles de improvisación muy altos o con copias de modelos que ya están en decadencia. Y, hasta es posible que, ante la creación de la Alianza del Pacífico que, al separarse nuestro país de la Comunidad Andina de Naciones para integrarse a pleno al Mercosur, Venezuela no puede integrarse a ella y se esté buscando otras alternativas para enfrentar ese modelo.
            Se sabe que China ha pasado a ser el mayor prestamista para Venezuela, desde el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez, que lo sigue siendo, y esa deuda se va cancelando a muy largo plazo mediante el envío de unos 270.000 barriles de petróleo crudo diario, según se asevera. Aunque, según otros criterios, esa cifra sería menor y no tan abultada.
            Es un dinero que – probablemente - se gasta entre las conocidas "misiones" sociales del Gobierno. Además, ese dinero ha permitido llevar a cabo obras de infraestructura, incluso algunas de las construcciones de viviendas, fundar varias empresas de capital mixto y financiar importaciones y grandes proyectos petroleros. Por ello se creó el llamado “Fondo Chino”, que es un Fondo de Cooperación Binacional para el financiamiento de proyectos en Venezuela, y está formado por aportes del Banco de Desarrollo Chino  y del FONDEN. Sus fondos son administrados a través de Bandes.
            Existe, además, en el Ámbito Bilateral, un acuerdo entre Venezuela y China de formulación de proyectos agro-productivos y diseño programático de la Academia de Ciencias Agrícolas de Venezuela con la Academia de Ciencias Agrícolas de Shandong, desarrollo de la Granja Integral Modelo en Isla de Guara, adquisición de la maquinaria agrícola y transferencia tecnológica, desarrollo del proyecto del Sistema de Riego Río Guárico y del proyecto de Fundos Zamoranos estructurados. Según aparece en la pág. 19 del INFORME NACIONAL DE SEGUIMIENTO DE LA APLICACIÓN DEL PLAN DE ACCIÓN DE LA CUMBRE MUNDIAL SOBRE LA ALIMENTACIÓN.
            Pero, ¿cómo nos han visto, nos ven y nos verán los chinos?
            Se sabe, entre otros aspectos a considerar, que nuestro país no compra nada a China, que la afirmación de que “muchas empresas chinas invierten en el país” está muy empañada por los secuestros y hasta la muerte a mano del hampa de varios ciudadanos chinos y - ¡oh, maravilla!-  hasta que, posiblemente, China vende el crudo adquirido a un bajo costo a un precio muy superior a otros países,  incluso, superior al que lo pudiera vender nuestro gobierno a esos mismos países. Y que, sin entrar a profundizar sobre ello, hay muchas dudas razonables sobre los acuerdos comerciales, sobre el cumplimiento de los mismos y, ni que hablar, sobre el monto de la deuda acumulada.
            Como si las propuestas teóricas del Plan de desarrollo económico del Gobierno (2004) fueran más consistentes en el papel que en las realidades concretadas. Basta que sólo le demos respuestas a esta serie de múltiples preguntas: ¿Qué de la cooperación agrícola? ¿Qué del satélite - o los satélites? ¿Qué de los transportes? ¿Y, qué estará sucediendo, o sucederá, con el Fondo Chino –Venezolano?
            Porque, sin embargo, siguen llegando más ciudadanos chinos a nuestro país y China – acabamos de verlo - le sigue prestando mucho más dinero al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. ¿Por qué?
            Entonces - ¡oh, mundo cruel! - en mi interior, con todo su sentido trágico, vuelven a resonar las palabras de Hamlet. Y vuelvo a visualizar a aquella imagen ineludible, la que fuera impuesta por Laurence Olivier, con el traje oscuro y el cráneo de una calavera sostenido en una mano pero, ahora, con otra frase: ¡Algo huele mal en Venezuela! - perdón,  quise decir, “en Dinamarca”. Y la crueldad de la duda me asalta: ¿Seguiremos siendo Venezuela? ¿O no seremos Venezuela?  Tanto así que, el grande y gordo Ogro Gigante del inicio de este artículo, se convierte en un inmenso Dragón Chino que está parado frente a montones de Pulgarcito que caminan en fila hacia sus enormes fauces - muy empequeñecidos y vestidos de Juan Bimba -  todos se dejan devorar, poco a poco, y sin protesto.
            Y, si esto sigue, como dice el comentario popular, y siempre repetía mi abuelita vasca: ¡Dios nos agarre confesado!. Esperemos.



Textos consultados:

(1)   China y América Latina y el Caribe / Hacia una relación económica y comercial estratégica, Osvaldo Rosales y Mikio Kuwayama, Cepal, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) Santiago, Chile, marzo de 2012.

(2)   Líneas generales del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007.

Lecturas complementarias:







Trabajo final para el trimestre mayo-julio 2013 de Política internacional en el Postgrado Periodismo realizado en la UCAB. Dictado por la Prof. Elsa Cardozo. Una de las tres materias que me restaban para culminar el mismo. 
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