Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

sábado, 6 de octubre de 2012

Ilustración: pintura de Sergio Álvarez Frugoni,  uruguayo. Tomada de su facebook.

   He acompañado, aún desde lejos, la trayectoria de estos 25 años de los Cuentos de la Vaca Azul. Toda una proeza y un milagro en tiempos en los que sólo los adultos parecen tomar la palabra. Sólo que la persistencia, la entrega, el trabajo creador que genera más trabajo creador en quienes se siembra, permite que estos espacios llenos de luz irrumpan en territorios ocupados en cuestiones de guerra y de enfrentamientos.

   Conozco a Armando y sus sueños desde hace mucho más que 25 años. Y siempre en él viaja un algo que levita y nos hace levitar hacia estaciones de asombrosa hermosura. Su palabra, sus trazos, sus pinceles y sus manos, horadando el aire mientras fabrica milagros, tiene el don de la ternura y la melodiosa entonación de los cantares más dulces.

   No sólo cuenta cuentos, les inventa a los cuentos de los otros, una volatilidad que los hace pájaros en cielos abiertos. Pero además  compone, escribe, recita los suyos, con la simplicidad del alfarero que sabe que la joya única que sale de sus manos o de su garganta se constituye en una ofrenda colectiva, una voz que se dispara en la brisa y sobre todo en el corazón de sus oyentes.

   Y no contento con todo esto, Armando es en esencia un maestro. Todo lo que respira lo comparte, lo enseña, lo entrega con ese inmenso deseo que se multipliquen lios cuentos y los seres maravillosos que tienen el don de narrarlos como una aventura sin fin.

Desde Embusterías celebramos estos 25 años, como si fueran nuestros. Las huellas de Armando, de tanta gente maravillosa que con él han hecho posible el logro de este tiempo, quedan como un instrumento para enfrentar toda inutilidad.

   Sus labores están dirigidas a los niños que son el eje central de la vida y del porvenir. Sus cuentos buscan que se prolongue esa niñez en todos los tiempos del vivir, para que nadie olvide nunca lo que significa en verdad ser niño, explorador del universo, compañero de saltamontes y venados, una imaginación sin fin y el destello de una libertad que algún día, a través de sus pupilas, será colectiva, anónima.

   Y sabemos por todo ello que, pese a los obstáculos, las dificultades, los tropiezos, estos 25 años apenas son el preámbulo de lo que sigue haciendo y seguirán haciendo estos señores de la inventiva y la magia que nos regalan para cada día una ilusión renovada que atesoramos dulcemente en nuestras vigilias.

   Abrazos desde el alma, Armando, a tí, a Ema, Patricia, Rosario, Nicolás Ignacio y a todo ese inmenso equipo que te ha acompañado y acompaña en estas tareas de belleza y libertad.

   Palabras de Mery Sananes 
  Poetisa, Docente universitaria de la UCV, investigadora y creadora, entre otras, del Blog embustería:  http://embusteria.blogspot.com/