Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

sábado, 7 de julio de 2012




Contaaar



 Niños del Colegio Centro Infantil Altamira, Caracas,
en la presentación realizada por los cursantes del módulo de Narración Oral,
Universidad de Oriente, UDO.

E
XISTE EN VENEZUELA un florecimiento en el arte de los cuenta cuentos, gracias a la actividad persistente de La Vaca Azul, digamos Armando Quintero. Quien a su vez, lidera a los Narracuentos de la Universidad Católica Andrés Bello, UCAB, Caracas.
Y ahora, con el apreciado programa intensivo nacional de la Universidad de Oriente, UDO, con el liderazgo del sociólogo Jesús Subero Marín, quien tomó tierra de la capital venezolana, con el diplomado Literatura Infantil para Docentes, 3era cohorte.
Los frutos, las motivaciones, el descubrimiento de nuevos talentos, impulsar a escribir, la fuerza para salir al escenario. Mirar la mirada de niños, maestros, padres y de un país en los caminos mágicos de la palabra.
Ese es el mejor trabajo artístico, lúdico, constructivo y trascendente que se puede establecer o sembrar con excelentes resultados en aulas y espacios abiertos.
Los cursantes de la UDO se congregaron en tres grupos y abrieron fuegos con sus escritos de creación personal. Y una segunda ronda ante los aplausos, con textos de autores consagrados.
Luego dos niños de la institución educativa, vinieron por lo suyo con una versión del amor encendido de Romeo y Julieta, que nos emocionó.
A continuación, algunos comentarios de los alumnos del Módulo de Narración Oral, Universidad de Oriente, UDO, celebrado en Caracas el 27, 28 y 29 de julio, 2012.



Armando Quintero: “El poder del compromiso y la imaginación.”


En lo más alto de la montaña
(Tiempo)
Luis Cardozo Romero


Dedicado a Armando Quintero, cuentacuentacuentacuentero

      EN LO MÁS ALTO de una montaña encontré un abuelito que miraba fijamente al Sol, al sentir mis pasos abrió las palmas de sus manos. Toda la luz entraba a través de sus dedos. De pronto, pellizcó el aire ¡Tris!, y frente a mi aparecieron historias de geografías, de animales, de árboles, de nubes, de colores, de gentes.
Antes del amanecer lo vi subir por unos escalones de luciérnagas y tomar una vereda dibujada de estrellas, iba camino a la vía láctea azul.
En el camino de vuelta, bajando solo la montaña llevaba entre mis manos una arruga de sueños del amigo.
¿Dije bajando solo...?    



Hugo Colmenares, Milángela Meneses,
Alida Pérez Salazar y Yulay Martínez.

Sigo aprendiendo
respeto y perseverancia
Abigail Truchsess


La cuentacuentos Abigail Truchsess y Blanca Nieves
en una versión que juega a las ironías de la envidia y el consumismo.

ESTIMADÍSIMO y muy respetado profesor Armando Quintero. Mi opinión es absolutamente subjetiva. ¿Qué puedo responder, que no sean alabanzas?
El profesor Quintero es un hombre que ama y respeta su oficio. Es por ello que se ha ganado su puesto dentro de los mejores contadores de cuentos de Venezuela e incluso en el ámbito internacional.
Una de las compañeras universitarias del diplomado de LIJ para Docentes, me dijo: "Ya tú te sabes la lección…"
Evidentemente, hice un primer taller hace sopotocientos años con Armando Quintero, en la antigua sede del Ateneo de Caracas, en Los Caobos.
Luego, él me ha abierto las puertas a otro de sus talleres.
Quizás sabía ya algunas cosas y hubo un repaso de otras materias en el arte de la narración oral. Aprendí mucho más. Nunca se deja de aprender.
Este es un oficio del cuentacuentos, que se hace en el oficio de contar. Como el trabajo creador de escribir. La mejor manera de escribir, es haciéndolo. Dándose golpes contra esa piedra.
Y lo que más he cultivado en el diplomado con el profesor Armando, y sigo aprendiendo. Espero que jamás se me olvide: es una vez más, el respeto y la perseverancia.
Respeto por el oficio, por los niños, por el público a quien se cuenta, por el cuento que contamos, por los compañeros contadores y por sus alumnos. 
Mi muy querido profesor Armando Quintero, es ejemplo vivo.
No es egoísta. No se guarda trucos, saberes, ni experiencia.
Es honesto en lo que enseña. Abre las oportunidades y estimula.
 Lo más evidente del taller fue el entusiasmo que generó en todos nosotros.
Había muchas ganas de salir a contar.
¿Hay un mayor logro para un pedagogo?



Mariana Longo, Irene Aranguren, Fabián Zaraza, María Inés Crespo
y Anahil Hernández con algunos recursos del teatro clásico.


Entre sutilezas y alegrías
traspasar los sentidos
Alid Salazar

ARMANDO Quintero es un cuentero que se desborda desde sus entrañas para dar lo mejor de él.
Nos atrapó como compañero, como instructor, profesor, amigo y estoy segura que obtuvo lo máximo de nosotros.
Porque el qué más o el qué menos, puso su corazón impoluto y su sangre apasionada, para estar en un escenario, que a decir verdad es difícil e incluso para los profesionales.
La musicalidad de sus conocimientos es capaz de traspasar los sentidos de cualquier ser que no tenga ninguna capacidad para aprender. Porque los tonos de esa melodía están impregnados de sutilezas, de alegrías, de crescendo, de fuerza, de silencios para la conexión interior, de interrogantes para saber si ese conocimiento ha quedado en el participante.
Puede decirse que compone una sinfonía para la enseñanzam mientras se dirige a sus pupilos.
El padre de La Vaca Azul nos enseñó a redescubrirnos, viajando a través de nuestras sensaciones y conectándonos con la infancia que nos exaltó al recordar.
Y luego, él nos brindó la dulzura armónica del “arroz con leche” que todos conocíamos por “su santo lugar”.
Ser testigo de la magia de sus ocurrencias fue regocijante en el diplomado de la Literatura Infantil para Docentes, con el respaldo académico de la Universidad de Oriente, en Caracas.
Y lo oportuno de los materiales fue certero. Como el escrito “El Mundo” que nos invitó a reflexionar sobre la manera de expresarnos de cada uno de nosotros.
Lo más importante que debemos tener es un “fuego grande” y que ese fuego sea compartido es el colofón de la satisfacción.
Armando nos divirtió, nos encantó, nos enganchó, nos alegró la vida.
En sus ojos pudimos ver nadar nuestras inquietudes. Nos ofreció una tabla de salvación para el cuentacuentos y nos dejó con una sonrisa en el alma.
Con mucho cariño recordaré sus enseñanzas.



El verdadero título
Irene Aranguren
REALIZAR el módulo de Narración Oral con el profesor Armando Quintero, resultó ser una experiencia muy interesante y enriquecedora.
El habernos sumergido en el análisis de un oficio o mejor dicho una profesión tan seria y delicada, como la del cuentacuentos, definitivamente alimentó mi amor y admiración por este arte.
 De la mano de profesor Quintero, pudimos ir más allá de la teoría. Nos permitió profundizar en el análisis, la discusión e incluso la comprensión de importantes características y realidades del narrador oral.
Pero sobre todo, la posibilidad de la vivencia, el respeto, la seriedad, el cuidado y la dedicación necesaria, para cumplir una labor tan importante.
Me permitió corroborar el compromiso y la constancia que son necesarios para poder alcanzar un verdadero título de cuentacuentos.
 Considero que la dinámica de sus clases no sólo permite aprender de un experto, como él. Sin duda es y lo demuestra. Sino que permite un importante aprendizaje y crecimiento tanto personal como grupal.
 Agradezco mucho la experiencia. Atesoraré el aprendizaje y más aún la motivación a seguir descubriendo, navegando y aprendiendo dentro del maravilloso mundo de los cuentacuentos.
Sería estupendo poder llegar algún día a ser una cuentacuentos.



Victoria Ardito, Adriana Herrera, Ana María Pérez Russo, Rossanna Varela y Luis Cardozo Romero entre los vinos de Don Quijote y el día que el sol tomó un día de descanso.

Aprender de la mirada
Rosanna Varela

EL DÍA QUE ARMANDO Quintero me convirtió en mariposa. Recibir clases con Armando fue ponerme en sus manos, las mismas donde se posa la mariposa.
El vuelo te ocurre sorpresivamente, es el momento en que el cuento, te recorre por dentro con su magia inevitable fluyendo hacia otros.
 Todo un honor aprender de la mirada, gestualidad, expresión, sinceridad y dedicación sensible, de un hombre que hace feliz a los niños.


La sonrisa de las niñas del Colegio Centro Infantil Altamira atentos a la presentación
realizada por los alumnos del módulo de Narración Oral.

Fantasía ante los espectadores
Hugo Colmenares

LA EXPERIENCIA del Diplomado de LIJ promovido por la Universidad de Oriente, UDO, tercera cohorte en Caracas, trae en el módulo de narración oral, el descubrimiento de nuevas voces de cuentacuentos.
Se recoge, entonces, una disciplina académica. Un altísimo respeto hacia la creación literaria y un delicado, pero animado sentido de la fantasía ante los espectadores, que en su mayoría son niños y niñas, acompañados por sus familias y educadores.
Una excelente aportación del profesor Armando Quintero en aulas universitarias.
Una obra que crece con mucha fuerza, porque las lecciones del diplomado, buscan potenciar todas las disciplinas de la creación, que tienen a la infancia venezolana o hispanoamericana, como la razón plena y mágica del ser.


El cuentacuentos Fabián Andrés Zaraza y el panadero
que se creía un tigre, por lo que fue encerrado en una jaula..


Un arte que exige
mucha preparación
Victoria Ardito

QUIERO COMENZAR por darle las gracias a todos por hacerme sentir tan contenta y tan plena.
La experiencia de contar cuentos en el módulo de la UDO, junto a todos ustedes fue grandiosa.
Saber que pude hacerlo y recibir las felicitaciones de ustedes fue muy emotivo.
Escuchar las risas de Fabián y ver la cara de satisfacción de Abigail, compañeros que ya tienen una larga experiencia contando. Fue gratificante.
Pero escuchar las felicitaciones de Armando, pues... no tengo palabras.
Gracias Armando por lo enseñado, por lo aprendido y por el maravilloso recuerdo de ese hermoso día, que se, perdurará siempre en mi.
En cuanto al módulo, puedo decir que me pareció muy interesante, el material entregado, los ejercicios realizados en clase, la gentileza del maestro en hacernos las observaciones pertinentes a cada uno en particular.
Fue un aprendizaje muy importante.
Siempre he admirado mucho a los cuentacuentos, pues en ellos hay un carisma especial, que produce un encantamiento en quienes escuchan, que perdura aún cuando ya haya terminado el cuento.
Además... No todos los días tengo un compañero de clase que es también mi maestro.
La Narración Oral es un arte y como tal exige mucha preparación, disciplina, constancia y compromiso.
Creo que los niños y los jóvenes son un público muy exigente y crítico.
Nosotros los adultos damos el modelo, según lo que hagamos o digamos seremos juzgados.
Debemos estar muy pendientes de qué vamos a decir y cómo lo vamos a decir.
Una vez más, reitero: fue un honor haber contado cuentos con todos, todos ustedes, aprendí mucho de todos. Gracias.






Fantasía desde y ante los no espectadores
Armando Quintero

            … Y LA FANTASÍA SE HIZO REALIDAD, de ello no hubo ninguna duda.
            Todo fue posible.
         Desde el mundo gestado por las voces, los gestos y los movimientos de los narradores ante los niños y adultos que fueron copartícipes de ella. No sólo público.
         Hasta la seguridad que, para todos, hubo una primera vez.
         Para los alumnos por el módulo como tal. Muchos habían asistido a talleres y presentaciones pero poco de ellos a una propuesta así.
         Aún los dos que ya son narradores, sintieron una actitud de entrega total y de compromiso personal y colectivo. De estar unidos, de trabajar en equipo.
         Para ese público que, seguro, nunca ha visto propuestas como la presentada.
         Para mí por el doble rol nunca asumido hasta ahora, la de docente de mis propios compañeros del Diplomado de Literatura Infantil.
         Todo fue maravillosamente posible gracias a todos. Lo revelan las fotos.
         ¡Y, lo demás es lo de menos!
         Todos lo aprendimos.



Un excelente trabajo
para querer y contar
Milángela Meneses

CUANDO uno es “esponja”, todo aprendizaje que la experiencia te enseña, entonces todo conocimiento es fenomenal. Con la suma de todo reconocimiento, Armando Quintero es la experiencia educativa y artística. Va mi respeto a un excelente trabajo.
Creo que está demás decir; que su clase fue muy buena en sus contenidos y motivaciones.
Aprendí estrategias y saberes que me hicieron crecer y querer hacer, como contar cuentos.
Contar es la mejor manera de expresar al mundo, en lo que podemos sentir. 
Gracias profesor Armando, por enseñarnos a contar esas historia fantásticas.
Es algo genial.


Todo es maravilloso:
escribir y narrar cuentos
Ana María Pérez Russo

MARAVILLOSO el Módulo de Narración Oral con el cuentacuentos Armando Quintero.  Esa es mi opinión sobre la actividad académica en la Universidad de Oriente, UDO.
 Lo que consiguió en tres días, que más bien fueron dos porque el tercero ya fue la presentación en una escuela, me parece increíble.
No soy pesimista. Sin embargo, tal como lo dije en clase, por momentos sentía imposible alcanzar las metas que  proponía el profesor Armando, en tiempo tan escaso.
Sorprendentemente,  sí alcanzamos las escrituras de nuestros cuentos, representarlos y estar en un escenario escolar, para que luego vinieran los aplausos de los niños y niñas. Algo maravilloso.
Su forma sutil de llevar al grupo, y muy especialmente a cada uno en particular.
La excelente forma de elección de los cuentos a narrar, creo que fueron dos de los grandes pilares, sobre los que se asentó el éxito.
También su dedicación y amor al oficio que con tanto brillo desempeña.
También estimo que fue muy importante el buen ambiente y compañerismo que existe en el grupo. Hecho que hace gratamente disfrutable el asistir a éste ambiente universitario y campo fértil, no espinoso, sobre el que tan bien supo trabajar Armando y responder para nosotros.
En lo personal pensé que no iba a “poder” estar en esa expresión del arte de contar.
Desde el principio cada vez que me asaltaba el “no voy a poder”, de inmediato trataba de cambiar la frase por un “por qué no…”
—Sí, voy a poder… Sí voy a poder.
Esto me hubiera sonado a autoayuda y consigna política. Seguro me hubiera producido el efecto contrario al buscado.
Y bueno… se dio la magia, el valor, el entusiasmo y la fuerza de salir a contar…
Muchas gracias Armando.
Todo ha sido sencillamente: maravilloso, porque ahora contigo somos cuentacuentos.




Degustación de Sensaciones
Adriana Herrera 
  

       Sin había una vez se sumaron las emociones
y mezclaron y entretejieron por todo el cuerpo, entonces las voces, palabras mínimas y gestos se hicieron públicos para regresarnos en espejos y aplausos imágenes de posibles historias.



·         Escrito colectivo, asesorado y corregido por Hugo Colmenares y Cuentos de la Vaca Azul.
·         Fotos de Luis Cardozo y Jesús Subero.
·        Video de Tiago de Jesús y Cuentos de la Vaca Azul (en realización)
·         Agradecemos a la Dirección de Colegio Centro Infantil Altamira, los docentes y alumnos participantes. Sin esa colaboración, la actividad no hubiera sido tan maravillosa.