Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

jueves, 4 de agosto de 2011

Sobre la fantasía y otras posibilidades de ser conscientes en la Narración Oral (1)

Ilustración de Maurice Sendak tomada de la web.

El arte de contar cuentos como disparador de sueños. 


No pretendemos ser belicistas. Ni queremos serlo.

Ya es más que suficiente con todo lo que tenemos por estos lares.
Y por otros. Que hasta en ello también nos hemos “globalizado”.
Claro que el diccionario permite descubrir que existen otras acepciones de la palabra “disparador” aunque, al mencionarla, casi siempre pensamos en armas.
Pese a ello, no hemos encontrado una imagen más sugerente, ni más precisa sobre lo que queremos desarrollar como tema a compartir.  
Así como en nuestros años de juventud vibrábamos con "La poesía es un arma cargada de futuro" de Gabriel Celaya, en la actualidad estamos vibrando con lo que provoca el arte de narrar cuentos.
Con esas numerosas puertas y ventanas que a todos, tanto a los narradores orales como al público copartícipe, nos abren a la fantasía.
Y así, notamos como el arte de narrar cuentos se transforma en un verdadero disparador de sueños.
"La fantasía es algo que ocupa la vida de los niños. Creo que no hay ninguna parte de nuestras vidas infantiles o adultas, en la cual no estemos fantaseando. Pero preferimos relegar la fantasía a los niños, como si fuera una tontería apta sólo para las mentes inmaduras de los pequeños. Los niños viven dentro de la fantasía y en la realidad, de una manera que ya no podemos recordar” ha aseverado el famoso ilustrador y escritor Maurice Sendak.
En facebook encontré, por mera casualidad, un breve texto de Joan García Figueroa, suponemos que de su autoría, y que fue el motivador inicial de estas reflexiones: “La fantasía no nos aparta del mundo real...al contrario, nos adentra de una manera más profunda en él y en lo que somos. El verdadero escapismo es la vida real. Esa vida, llena de tareas cotidianas, tópicos y palabras dadas, casi siempre se basa en una huida de nosotros mismos. Por el contrario, el mundo de la ficción nos indica cuánta verdad somos capaces de soportar. Volver deseable la realidad es la misión de la fantasía.”
Sin duda, los niños siempre la han visto así. No olvidemos que hasta en medio de una guerra ningún niño deja de jugar. Ni de permitirle todos los espacios posibles a la fantasía. Sólo lo hacen en situaciones muy extremas.
Pero también muchos de nuestros jóvenes y adultos revelan una actitud similar ante el acto de narrarles oralmente. Lo hemos observado en varios lugares por las reacciones que evidencian mientras vamos narrando. E, incluso, por los comentarios posteriores a las presentaciones.

Texto de Armando Quintero