Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

viernes, 4 de junio de 2010

Tema de narración oral: Arrollar la realidad al narrar cuentos



Hace unos pocos días narrábamos, con Tiago de Jesús García, en el reciente Encuentro Pedagógico que se realizó en la Universidad Católica de Caracas.
La emoción crecía, como siempre, ante los rostros extasiados de los niños y jóvenes que seguían la mirada de asombro al descubrir al pequeño unicornio azul con alas del cuento “Puño al aire” posado en la palma de mi mano. Luego, continuábamos con el suave levantar de su vuelo. Ahí, nuestra mirada y la del público, seguían su recorrido y lo veían en su retorno a la palma de la mano y su despedirse para ir hacia un viaje, sin saber con claridad su destino. Allí, en ese momento, recordé un fragmento del cuento de Francisco (Paco) Espínola “¡Qué lástima!”. Lo transcribo a continuación.

“Y vuelta a aparecérsele a Sosa el carro y la yegua tordilla. Y vuelta a llevarlos, ahora ufano y dichoso, hacia su compañero.
- Usté, Juan Pedro, cuando quiera la yegua, va a mi casa y la saca. ¿Fuma otro, Juan Pedro?
Juan Pedro, ya con las manos muy torpes, lió un cigarro, encendió y dejó que saliera libremente, de toda la boca, el humo.
- Usté, cuando la precise, va, no más a mi casa y saca la yegua…Y si yo no estoy, la saca lo mismo.
Vaciló. La realidad no daba más y su ardiente pasión quería más todavía. Y arrolló la realidad. Y salió al otro lado, terriblemente amoroso, diciendo:
- Y si la yegua no está…¡usted la saca, lo mismo!”.

Don Francisco Espínola, (1901-1973), como el excelente narrador uruguayo que es, además de un buen captador de las cosas sencillas de los hombres de campo de su país natal o, al menos, de aquellos hombres de las zonas suburbanas del país, por los años cuarenta a cincuenta del siglo anterior, nos relata una escena común en una pulpería: el encuentro ocasional de dos hombres, Sosa y Juan Pedro. A partir del sentido comentario en voz alta del segundo, “¡Qué lástima, qué lástima, que la gente sea tan pobre!” y, por la ternura que la misma produce en el primero, poco a poco, se van tornando en fraternales amigos. Mientras comparten varias copas de caña y el alcohol los embriaga.
Sosa recuerda que tiene un carrito de pértigo y una yegua para su trabajo de montaraz y de vendedor de leña en el pueblo. Desde un ponerse y ponerlos a la orden, hasta el prestarlos, la situación llega al clímax en esa frase de Sosa: “Y si la yegua no está…¡usted la saca, lo mismo!” que, como muy bien acota Espínola, arrolla la realidad. El amor fraterno y la sinceridad de una entrega amorosa y fraterna lo llevan más allá de lo común. A un “no hacer caso de leyes, respetos ni otro miramientos ni inconvenientes”, como dice el diccionario de la R. A. E. La entrega sincera del alcohólico, que es también la del niño.
Creo que a esos extremos hemos de llegar al narrar oralmente, a esa entrega.
Nuestros abuelos, en este momento lo recuerdo, nos aseveraban que siempre hay que estar muy atento a la sinceridad del niño y del alcohólico. ¡Ojo!, no estoy aseverando que hay que recurrir a la caña u otros medios para lograr una entrega similar. Desde adentro, desde la conciencia del oficio de palabreros que ejercemos. Viendo al unicornio azul con alas para que los otros lo vean.
El arte de narrar cuentos, de muchas y divertidas formas, ha sido, es y será una constante propuesta de arrollar la realidad. Y creemos que esa es una de las maravillosas funciones de un narrador oral. Como creemos que a la misma ha de asumirla con total conciencia en su ejercicio. Si aún no lo ha hecho.

Texto de Armando Quintero

2 comentarios:

Leysa dijo...

Recuerdo la primera vez que lo vi, aunque no puedo precisar el cuento hay un momento que no puedo olvidar de esa presentación: usted en medio del escenario haciendo un gesto con la mano y yo, sentada viendo como le salían colores y estrellitas y dejaba una estela de magia tras el gesto... eso es arrollar la realidad. Gracias

Los Cuentos de la Vaca Azul dijo...

Gracias, Leysa. Me emocionó tu comentario por lo sentido y preciso sobre el tema expuesto.